"Fue un honor trabajar con Burton. Es un genio en lo profesional y como persona es amable"
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Londres. - A la actriz neoyorquina Anne Hathaway le calza perfectamente el dicho de que lo bueno viene en frasco pequeño. Físicamente es muy delgada y diminuta, y en el trato personal se revela como buena conversadora y una gran pícara.
Muerta de la risa, la actriz de El diablo viste de Prada, y que ahora se luce en la gran pantalla como La Reina Blanca, en la gótica versión de Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas, jura que no se siente guapa.
Dice que tiene la cabeza muy grande, las manos muy flacas y que pudo ser más alta. Aunque, su pícara sonrisa, es símbolo inequívoco de que en el fondo, Anne, sabe que nadie se cree su inconformidad. Y por eso vuelve a reírse, dejando claro que su personalidad es tan desbordante como su talento.
Anne Hathaway, tiene 27 años y no es una actriz convencional. Ella conoció la fama de la mano de Disney, en rol de princesa. Pero en 2008 pudo ganarse el Oscar por trabajos en La boda de Raquel.
La vida personal de la artista tampoco es tradicionalista. Ella creció educada en la religión católica. "Hasta pensé en ser monja", cuenta. Pero desistió de la idea y rompió con el catolicismo, cuando su hermano le reveló que era gay. "Ahora profeso la fe anglicana".
-Su personaje aparece pocos minutos en el film y no tiene una gran historia. ¿Se lo asignaron para que creciera con su nombre?
-No lo sé. Pero desde un principio supe que sería una aparición breve, no me engañaron. Para mí lo más importante era trabajar con Tim Burton, un director a quien admiro. En cuanto a la historia, yo sí creo que la Reina Blanca tiene una muy interesante. Su hermana le arrebató el poder y la obligó a tomar un voto de no violencia que no puede romper y por eso está a la espera del guerrero que la ayude a recuperar la espada de Underland, pues todos los ciudadanos quieren que ella reine porque es más amable.
-Ya ha hecho otros roles de sangre azul ¿cómo abordó este?
-Cuando me dijeron que sería la Reina Blanca pensé mucho y fui imaginándola como: punkrock, vegetariana y pacifista, así que comencé a escuchar a Blondie y a ver películas de Greta Garbo. Y cuando Tim (Burton) se aproximó para explicarme que quería resaltar la relación entre las hermanas, la entendí mejor. Tienen la misma carga genética, así que también tiene su lado oscuro, pues utiliza dedos de muertos y escupitajos en sus pócimas.
-¿Qué hay de cierto en que Tim Burton le pidió que se fijara en la cocinera inglesa Nigella Lawson?
-Todo. Yo no soy buena en la cocina y en el film hay una escena, en la que preparo una pócima y él me sugirió que lo hiciera como ella, con un punto de locura (risas). Nigella Lawson es un superestrella en el Reino Unido, tiene un estilo muy particular para cocinar.
-Siempre es la princesa o la reina, pero ¿admira a la realeza?
-La respeto, pero no soy fanática de la realeza. Ni mucho menos me gustaría ser parte de ella. En el cine me siento cómoda dándole vida a las princesas, pero en la vida real no soy seguidora de nada que tenga que ver con la monarquía.
-¿Releyó el libro para actuar en Alicia..?
-Sí, porque yo no leí el libro cuando era niña. Lo leí en el colegio. Me gustaba más la obra de (Vladimir) Nabokov, pero como a él le interesaba tanto el trabajo de Lewis Carrol, decidí leerlo. Y me atrapó la historia de la niña que se toma algo que la hacía pequeña y que se comía algo que la hiciera grande, porque detrás está la metáfora de cuando nos cuesta tener la medida perfecta para encajar.
-¿Qué puede contar de la experiencia de trabajar con Johnny Depp?
-Fue un honor. Siempre me he divertido mucho viendo sus películas, así que compartir el set y verlo en acción fue más impactante. Es un genio en lo profesional y como persona es un hombre amable y cálido.
-Helena Bonham Carter, la Reina Roja, se roba el show en Alicia en en el país...
-Es que Helena, es una de las mujeres más maravillosas con las que he tenido el placer de actuar y pienso que se merece todos los elogios que le den. Su personaje requería de mucha energía, pues solo el proceso de maquillaje le tomaba cuatro horas.
-Usted también usó una caracterización espectacular...
-Sí, es una creación de Colleen Atwood. Y es el traje más grande y delicado que usado en toda mi vida.
-¿Le costó llevarlo?
-Un poco. Me exigió mucho trabajo porque es un vestido que al caminar me obligaba a desplazarme de una manera etérea y lánguida, como cuidando cada paso, así que pensé en la actriz Norma Desmond. Y se me ocurrió copiar su manera de caminar y de mover las manos. Cuando se lo propuse a Tim le gustó, lanzó una sonrisa muy particular y brillaron los ojos como si se le hubiese metido un diablillo adentro.
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