"Tengo mucha suerte. Al hombre le gusta que trabaje. El respeto por nuestros trabajos es mutuo"
Berlín.- El traje de época sienta bien a Helen Mirren. La actriz británica ya se vistió de reina Charlotte en los 90 para la comedia The Madness of King George. Con Elizabeth I recibió numerosos premios y nominaciones. Y con The Queen ganó el Oscar como Mejor Actriz.
Mirren encarna ahora en The Last Station a Sofía, la mujer del escritor ruso Leo Tolstoi, en un papel que le ha valido otra nominación al Oscar como Mejor Actriz. La británica habló en entrevista con Dpa sobre sus antepasados rusos, su Oscar y su secreto para mantener relaciones largas.
-El amor fue fundamental en la relación entre Leo y Sofía Tolstoi. ¿Cómo es para usted? ¿El amor es siempre lo principal o hay momentos en los que otras cosas pueden ser más importantes, como por ejemplo su carrera?
-Antes de conocer a mi marido siempre puse mi trabajo por encima de mis relaciones. Estaba muy enfocada a mi trabajo como artista. Las relaciones ocupaban siempre un segundo lugar. Pero cuando conocí a mi marido y eso ocurrió cuando a fines de los 30, sentí que ya era tiempo de probar otro camino. No es que haya dejado de lado mi trabajo pero por primera vez pensé en no tomar un trabajo porque quería estar con Taylor y eso no me permitiría verlo durante meses. Antes no habría hecho eso.
-¿Y no se desilusionó?
-Tuve mucha suerte. El hombre por el que me decidí respeta mucho mi trabajo. Le gusta que trabaje. También a mí me gusta que él trabaje. Respetamos mutuamente nuestro trabajo y que cada uno tenga la necesidad de trabajar. Jamás me criticaría por tomar un trabajo. Pero, repito, tuve mucha suerte. Creo que es raro que un hombre respete tanto el trabajo de la mujer.
-¿Eso forma parte de su secreto para mantener el amor?
-No tengo una receta, pero el respeto y la confianza son dos cosas principales. Naturalmente, para ello hace falta suerte. Si uno encuentra la persona que tenga esa capacidad, eso es suerte.
-Su familia paterna proviene de Rusia. Su abuelo fue un aristócrata. ¿Ese pasado la ayudó a interpretar el papel de Sofía Tolstoi?
-Sí, creo que sí, aunque no sé decir exactamente de qué modo. Fue de una forma que no sé describir ni entender bien. Pero me encantó estar en el set. Me sentí como en una imagen de mi álbum familiar. Tengo fotos de mi familia donde parecen los Tolstoi. Esa sensación me gustó mucho, no quise que se acabara. Pero no sé hasta qué punto me ayudó mi sangre a representar el papel. Veo paralelos con mis padres. Mi padre, la parte rusa de la familia, era como Leo Tolstoi. Mi madre, que provenía de una familia trabajadora inglesa, era más bien como Sofía. Por eso sentí una conexión con el papel de Sofía, pero no rusa, sino más bien a través de la clase trabajadora británica.
-Sofía aparece representada en la película como muy histérica y caprichosa.
-Bueno, si fuese italiana todos dirían: "claro, así son los italianos". Por el modo como se describe el papel, sin duda era muy teatral, pasional, emocional. Cuando alguien es así resulta muy difícil diferenciar lo teatral de lo real.
- Desde el punto de vista actual, ¿Sofía no era también una mujer emancipada?
-No diría eso. Simplemente no tenía miedo de decir lo que pensaba. Era incapaz de dejar de decir lo que pensaba. Lo que se le pasaba por la cabeza salía de inmediato por su boca. Era absolutamente incapaz de reprimirse. Por ejemplo, cuando le grita a su hija, ante los ojos de varios periodistas, y le dice: "Muchos de mis hijos murieron. ¿Por qué no pudiste ser uno de ellos?" es una cosa terrible. Sofía vive muy en el momento.
-Un papel así debe tener su atractivo para un actor.
-Sin duda es un papel magnífico para representar. Pero incluso tuve que contenerme, porque no quería que los espectadores se cansaran. Quería que se alegraran con Sofía y que pudieran empatizar.
-Por su actuación en recibió el Oscar a la Mejor Actriz. Pasaron ya tres años de aquello. ¿Cambió algo su vida desde entonces, ya sea en ámbito privado o en el profesional?The Queen
-Es difícil responder eso, porque no se sabe qué habría pasado si no hubiese ganado el Oscar. Pero no cambió mi vida. Estoy orgullosa y feliz. Nunca había siquiera imaginado que viviría eso, que me ocurriría eso.Tampoco que The Queen funcionaría en Estados Unidos. Estas cosas siempre sorprenden. Por eso son más bellas.
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