|
compartir
|
Y mi palabra es la ley...
PEDRO PABLO PEÑALOZA |  EL UNIVERSAL
miércoles 10 de febrero de 2010  04:28 PM

De las preocupaciones que despertó el frustrado plan de racionamiento eléctrico en Caracas, una llamó poderosamente mi atención. La inquietud en cuestión tenía profundas implicaciones. Dejaba en evidencia la doble moral y, a la vez, nuestra fascinación por las formas: me refiero al pánico colectivo que se desató ante el temor de que los cortes de energía afectaran el funcionamiento de los semáforos.

En una metrópoli donde la luz roja significa "dale, pero guillaíto", difícil conseguir algo más irrespetado que el mencionado aparato. Sin embargo, aquello fue un quejido general: "¿cómo manejaremos ahora?", enigma imposible de descifrar hasta para un semáforo inteligente.

En parte, como decía, la pregunta descubre cierta dosis de hipocresía colectiva. Como si todos reclamaran: "y ahora que prohibieron los relojes, ¿cómo mantendremos nuestra habitual puntualidad?". No obstante, prefiero detenerme en el otro aspecto. Ese afán por el orden, tan sincero como superficial, que marca nuestro gentilicio.

Porque el semáforo viene a eso. A poner orden. A colocar las cosas en su lugar de forma correcta. A imponer límites. Y es inapelable. Uno puede persuadir a un fiscal, pero ¿cómo le dices a la luz amarilla que se extienda un poquito más mientras tú aceleras?

Esa búsqueda eterna de la ecuanimidad y el rigor atraviesa hoy por uno de sus picos. ¿La razón? Nos preparamos para escoger una nueva Asamblea Nacional. En un país aficionado a las normas, reglamentos y decretos, esta elección no es poca cosa.

El primero en reforzar esa visión casi mágico-religiosa de los textos legales es el Presidente, sí, el mismo que ha siquitrillado todos y cada uno de los artículos de una Constitución que redactó, intentó reformar y terminó enmendando.

En días recientes el mandatario lamentaba que sus subordinados no trabajaran para levantar las comunas. Pasado el sollozo, surgió la brillante idea: "pediré a la AN una ley que obligue a los ministros a crear las comunas".

Habría que advertirle al comandante que eso ya existe. El primer plan socialista de la nación es ley de la República. Por otra parte, más que legislar, aquí la situación reclama ejecutar las órdenes de Miraflores. Nada más.

Como seguramente nadie se atreverá a contrariar al líder, quizás sus futuros diputados deberían ir elaborando una agenda parlamentaria para satisfacer ese y otros deseos. En la lista podrían incluir: Ley Orgánica para que Dejen la Mamadera e' Gallo, Ley Especial para que me Tomen en Serio, Reglamento para que Me Des lo que es Tuyo, Código Orgánico para Chantajear a los Parlamentarios que Oigan su Conciencia y la infaltable Ley que Obligue a Cumplir la Ley.

Aguardando por esos debates en el hemiciclo, nuestro mundo se parará, mas no así el comandante. El seguirá atropellando, siempre con el semáforo en verde mientras canta a todo gañote: "y mi palabra es la ley"...

ppenalozaochoa@gmail.com
Twitter: pppenaloza



Más artículos de esta firma

|
compartir
|
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Síguenos desde:
clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
clasificados.eluniversal.com Estampas