CARACAS, sábado 06 de febrero, 2010 | Actualizado hace
Entre hablar gamelote -durante el equivalente a tres meses continuos-; saludar a Fidel; promover el gasoducto del Sur; brincar -alborotando- de cumbre en cumbre; renegar del capitalismo; condenar el neoliberalismo; insultar al imperio y la oligarquía; denigrar a Uribe y ahora a Obama; vilipendiar a la oposición democrática; despotricar de los medios de comunicación; satanizar la protesta estudiantil; drenar su fiebre de beisbolista frustrado jugando caimaneras de softbol; la viajadera a toda pompa para regalar dinerillo a manos llenas; inaugurar obras inconclusas; comandar desfiles; parir planes estratégicos como el eje Orinoco-Apure y, además, expropiar, invadir y devaluar el bolívar fuerte, entre otras muchas batallas heroicas, se le fueron los once (¿primeros?) años socialistas al Hiperlíder Sideral.
Pero, para (desgracia) del país estos (once) años revolucionarios no transcurrieron. Venezuela involucionó, por lo menos, 40 años. Tantos como duró la denostada cuarta república. Años en los cuales los nueve presidentes (Velásquez incluido) que se alternaron democráticamente en el poder dotaron al país de la infraestructura y los servicios básicos que hoy, por desidia e incapacidad de esta administración corrupta, fallan o se encuentran en total deterioro: agua, luz, carreteras, hospitales, escuelas, viviendas, represas, siderúrgicas, plazas, parques, museos, complejos recreativos e instalaciones deportivas y más. Aquellos gobiernos, además de proveer obras y servicios, desarrollaron la agricultura, estimularon las artes, promovieron las ciencias, expandieron la empresa petrolera y crearon parques industriales, hoy en ruinas.
¿Que pudieron hacer más? Nadie lo niega. Y se le reclamó en su momento a la dirigencia de turno. De hecho, la deuda pendiente de aquellos gobiernos con la sociedad (pobreza, inseguridad, corrupción) determinó su salida del poder. Se les sustituyó ante la promesa y con la esperanza de que esas y otras carencias fueran redimidas. Pero no fue así. Resultó peor el remedio que la grave enfermedad preexistente. Incalculable el actual grado de deterioro generalizado. Progresivo. Deliberado. Hoy Venezuela está hundida en basura, poblada de miseria, colmada de huecos, cundida de indigencia e infancia abandonada, abarrotada de obras a medio construir, a merced de la delincuencia y, además, oprimida, amedrentada, desesperanzada y con un altísimo déficit de derechos y libertades conculcadas por un régimen militarista, neofascista.
Lo más "grandioso" es que el gran responsable del desastre nacional no se siente culpable de su fracaso. De la destrucción causada. Y pide 11 años más para terminar su obra& Sería, caso negado, para comenzarla, no jile.
msanmartin@eluniversal.com
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Es un proceso irreversible. Pareciera que no hay manera de emerger con (...)
Clara Martínez Turco
Puerta Santa
Muy clara y contundente la política que seguirá la Iglesia Católica ante los (...)
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
La estafa o fraude por los implantes mamarios de silicona PIP (Poly Implant (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
Si hay algo que en general las personas le temen y sobre todo los corredores en (...)
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
Hay muchas razones para ir a votar este domingo. Toda la población que mantiene (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Seguir siendo los mejores, esa es la premisa del papá del RB8 de Red Bull, (...)
TAISA MEDINA
Hora de Greenwich
La prensa extranjera sigue el desarrollo del evento multipartidista venezolano (...)
MAGDALENA CALVO DE SOSNOWSHY
Familia y Flores de Bach
Es una tentación permanente querer hacerlo por el otro: La mamá (...)
GUÍA TURÍSTICA
¡Buen viaje!
Visitar Londres es descubrir cosas nuevas en cada oportunidad, siempre hay algo (...)