"¡El Sambil no va!". Con esta frase el presidente Hugo Chávez echaba para atrás el proyecto el 21 de diciembre de 2008. La edificación llamó la atención del primer mandatario pocos meses antes de su inauguración, cuando la obra mostraba un avance de 90%.
En ese momento dijo que el edificio agravaría los problemas de tránsito en la zona, y que su apertura no se compadecía con la visión de un gobierno socialista. Barajó la posibilidad de que el espacio se convirtiera en una universidad o en un hospital.
Mientras, vecinos y comerciantes incrédulos se preguntaban si el Presidente nunca se había paseado por el elevado de la avenida Andrés Bello durante cinco largos años que duró la construcción del centro comercial.
Después de seis meses sin mencionar el tema (tiempo en que los vecinos recogieron más de 11 mil firmas en apoyo a la estructura), el 11 de junio de 2009, Chávez retomó la amenaza de cancelar la inminente inauguración del Sambil de Candelaria con una justificación elocuente: "no permitiremos que el Oeste de Caracas se convierta en otro Este de Caracas".
Los copropietarios creyeron que el limbo legal y la incertidumbre se habían acabado el pasado 23 de octubre, cuando Jacqueline Faría, jefa del Distrito Capital, anunció que la estructura pasaría a ser un centro de convenciones de uso oficial.
Se acordó una composición mixta donde el Gobierno sería el propietario de casi 30% del complejo. Faría prometió reuniones con los comerciantes para explicarles la nueva visión socialista del lugar, pero los encuentros nunca se realizaron.
El pasado fin de semana (un año y un mes después del primer anuncio) Chávez lanzó otro recordatorio y solicitó (por tercera vez) al ministro de Comercio, Eduardo Samán, y a Faría, "no olvidar" esas instalaciones, y convertirlas "en otra cosa, expropiarlas", para que sean utilizadas por la Corporación de Mercados Socialistas.
dmeneses@eluniversal.com
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