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"Veo las fotos y me parece como una aventura"

“De la devastación en que se convirtió Caraballeda, cuando tenía dos meses fui rescatado por un efectivo militar” Adrián Benítez Marín/Estudiante de sexto grado

10 años tiene Adrián Benítez. Estudia sexto grado de primaria y vive en México (Cruz Sojo)
  EL UNIVERSAL
miércoles 16 de diciembre de 2009  09:04 AM

Adrián Benítez Marín tenía dos meses de nacido cuando la furia del río San Julián y las piedras que traía la corriente golpeaban sin cesar el edificio donde residía con sus padres, una joven pareja de profesionales litoralenses, que disfrutaban para la fecha de la satisfacción de su primer hijo. Por razones laborales el pequeño lactante estaba sólo con su madre, la periodista Florángel Marín. Mientras tanto, su papá, Adrián Benítez, atendía los imprevistos como gerente de Mantenimiento del hotel Macuto Sheraton.

De la devastación en la que se convirtió Caraballeda, el pequeño fue rescatado por un efectivo militar, quien lo tomó en brazos y ayudó a su progenitora a sortear todas las dificultades.

Aunque el infante reconoce que no recuerda nada de lo sucedido, el instante fue captado por el lente de un reportero gráfico, inmortalizando la imagen que fue publicada en diarios nacionales e internacionales y todavía hoy está colgada en diversos espacios digitales.

"Me han enseñado la foto en donde un militar me tiene cargado y mamá sale corriendo detrás de él. Cuando vi el periódico me pareció increíble ser yo ese bebé. Es como haber vivido una aventura, de la que no puedo recordar nada. Mi mamá sale asustada, pero siempre estuvo cuidándome".

Hoy, a sus 10 años, Adrián Benítez estudia cuarto grado en el Instituto Tepeyac, ubicado en el municipio Playa del Carmen, a unos 40 minutos de Cancún en México, donde vive con sus padres y su hermano menor, desde hace ocho años.

Le gustar jugar tenis y fútbol, además de poseer un especial don para el dibujo. De carácter risueño y una madurez inusual para su edad, el pequeño sabe que la vida que le ha tocado disfrutar es consecuencia directa de las decisiones que su familia debió tomar tras la tragedia de 1999.

"Sé que vinimos a vivir a México porque el hotel donde trabajaba papá no lo pudieron abrir otra vez. A él le ofrecieron trabajar aquí y nos vinimos de Venezuela. He visitado Vargas en los últimos años cuando vamos a ver a mis abuelos, a mis tíos y primos, que son lo que más extraño".

Al preguntarle si alguna vez piensa en dónde estaría si no hubiese ocurrido la tragedia, guarda silencio por segundos y de inmediato replica, "a veces, cuando no tengo nada que hacer, lo pienso. Pero es igual estar aquí que allá, pues donde estén mis padres ese es mi hogar". NNA

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