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Ganamos la guerra contra Colombia

Graves daños en la vialidad, en la infrestructura y en la economía dejó el choque bélico

ELIDES J. ROJAS L. |  EL UNIVERSAL
miércoles 25 de noviembre de 2009  12:00 AM

El comunicado oficial del Gobierno revolucionario de Venezuela daba por terminada la guerra con Colombia. Claro que con un triunfo glorioso y sobrado para las fuerzas del castrismo criollo. No podía ser de otra manera. Esta revolución las gana todas.

El parte de daños, atribuidos a la confrontación contra las fuerzas del capitalismo salvaje acuarteladas en la vecina república, establece que la reconstrucción del país tardará unos 20 años más y que, claro está, es necesario darle poderes especiales al líder intergaláctico para que puede terminar el nuevo reto. A tales fines se reformará por quinta vez la Constitución y las leyes que sean necesarias.

Los peores daños los generaron los bombardeos nocturnos. Las ciudades más importantes del país quedaron sin luz o bajo esquema de cortes programados. Peor nos fue con el casi perfecto sistema de distribución de agua potable que teníamos antes de la guerra. Los impactos de los pocos misiles que lograron pasar las baterías antiaéreas rusas destruyeron gran parte de la red por lo que habrá que racionar el suministro por horas y ciertos días a la semana. La capital, bautizada por su inmejorable alcalde, Jorge Rodríguez, como Caracas Socialista, llevó duro en esta última guerra. Las calles quedaron completamente destruidas. Huecos por todas partes, aceras rotas o agrietadas, asfalto hundido y escapes de agua en las tuberías. Fue inclemente el ataque colombiano. La agobiante lluvia de bombas voló los camiones recolectores de basura y acabó con los contenedores de Bernal, dejando a la ciudad en medio de la basura y la peor de las podredumbres. El hermoso parque construido por Jacqueline Faría en todo el canal del Guaire quedó hecho polvo. Otra vez será imposible bañarse en las aguas del río. Igual suerte corrió el parque La Carlota. Todas las piscinas desaparecieron bajo los misiles capitalistas. También destruyeron los hogares donde habitaban los niños de la calle y los indigentes dignificados. Por eso están otra vez en las calles.

El daño a los pozos petroleros es irreversible. La producción cayó en más de un millón de barriles diarios. Tenemos que importar gasolina para cubrir necesidades internas. Los ataques con lanzallamas destruyeron millones de hectáreas dedicas a la agricultura y a la cría. Ahora hay que importar alimentos. Los arteros bombardeos colombianos demolieron más de un millón de casas construidas por la revolución en 11 años y desaparecieron todas las obras del eje Apure-Orinoco. Los desalmados comandos volaron miles de gallineros verticales que servían de sustento a los pocos pobres que quedaban. En Vargas fue terrible. Millones de dólares botados. El trabajo de reconstrucción fue destruido. Habrá que levantar de nuevo a Los Corales. Y quebramos. La economía se convirtió nuevamente en el submarino Giordani.

Y eso que ganamos.

erojas@eluniversal.com    



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