Un autobús envuelto en llamas. Unos inocentes cercados en la vorágine de los hierros retorcidos. Eclipsados ante la barbarie que vomita muerte. Las victimas no llegaron a comprender por qué tenían que perecer en manos del disparate. Las FARC acaban de sumar un nuevo episodio a su ya larga lista de asesinatos. Una unidad de transporte en donde iban niños, fue incendiada por estos energúmenos que no les importó acabar con la vida de personas inocentes. Los sueños de estos ciudadanos quedaron truncados, por la fuerza inmisericorde de las armas, que se utilizan para mancillar a un pueblo que los rechaza precisamente por estas acciones. ¿Qué dirán de esto Hugo Chávez y su séquito de incondicionales, que no ocultan su simpatía por el grupo criminal?
El mundo está horrorizado. Mientras el gobierno venezolano guarda un silencio cómplice que sirve como manto protector para con sus aliados. Compañeros en la tarea de desestabilizar a la democracia colombiana.
No podemos olvidar. Las dulces expresiones de cariño del gobierno revolucionario para con las FARC. Las quejumbrosas muestras de dolor ante la muerte de Raúl Reyes, con minuto de silencio incluido, y la posterior semana de homenajes ante el deceso de Manuel Marulanda Vélez. En donde este bandolero fue comparado con nuestros próceres independentistas. Reduciendo a Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y Francisco de Miranda. A tener que compartir su gloria con semejante engendro de la raza humana. Al cual le construyeron hasta una plaza en su honor.
¿Quién puede negar los nexos entre las FARC y Hugo Chávez? Jamás profiere alguna palabra que pueda sonar incomoda a los oídos de sus aliados. ¿Acaso todo ese show de cuestionar a las bases militares colombianas con asesoría norteamericana, no es para defender a la guerrilla ante su próximo desmontaje, y que de alguna manera se descubra la conexión existente?
El primer mandatario nacional, sabe que con la tecnología de última generación estadounidense, Colombia estará en capacidad de conocer en donde se ocultan los principales líderes de las FARC que supuestamente se encuentran en territorio venezolano. Una acción de este tipo dejaría al magnate de Miraflores al descubierto. La revolución bolivariana adherida al fusil impetuoso que desangra la vida de miles de inocentes. ¿Quién podría creer en una ideología que se funda en la muerte de sus conciudadanos?
Una amistad que guarda el secreto de la selva. Que no se oculta en sus formas y de alguna manera justifica el sacrificio de inocentes, ya que para estos avechuchos de la inquina revolucionaria, lo realmente importante es la conflagración continental. La lucha de clases en pleno siglo XXI, arrastrando su inmensa estela de muertos y viejos presagios. El fraude cautivante del socialismo como uno de los engaños más resaltantes de la historia de los últimos dos siglos.
Armas que vomitan muerte. Un gobierno que es el albacea de la pesadilla de las FARC. Callar ante los múltiples asesinatos, es empuñar el arma que apaga la vida y deja un rastro de sangre en el camino.
alexandercambero@hotmail.com
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