Hemos sido testigos de una recuperación record de la crisis financiera que azota al mundo desde hace unos 3 años. Los principales indicadores bursátiles señalan que la confianza está volviendo con mucha fuerza a los mercados alrededor del mundo, lo que ha llevado a pronósticos optimistas sobre el futuro de la economía mundial para el año 2010. Tal vez el exceso de optimismo por la rápida recuperación nos está llevando a olvidarnos, ¿el mundo aprendió la lección?
Los indicadores de ganancias de los 5 principales bancos de EEUU totalizaron unos $23.300 millones en el primer semestre de este año. La cifra supera por mucho la pérdida de casi $7.000 millones de igual lapso del año previo, no obstante está muy por debajo de los casi $50.000 millones registrados en el primer semestre de 2007, período considerado como el apogeo de Wall Street. Como vemos, estas cifras llaman al optimismo, y al mismo tiempo aumenta el apetito de riesgo que nuevamente parecen exhibir los inversionistas, algo que podría ser muy bueno para salir de la crisis y generar puestos de trabajo, pero al mismo tiempo puede representar la creación de nuevos problemas si se vuelve a las prácticas de los años anteriores a la crisis de baja regulación y ejecución de prácticas contables "acomodaticias a las demandas del mercado", pero alejadas de la realidad.
Adicionalmente al hecho de que los principales bancos estadounidenses han vuelto a ser rentables, ahora vuelven a mostrar la misma "soberbia" de años pasados. Basados en los incrementos exuberantes en las ganancias, han resurgido inexplicablemente los jugosos paquetes de remuneración, al igual que las apuestas riesgosas. Es así como estas entidades financieras han comenzado nuevamente a vender productos financieros exóticos parecidos a los que derribaron a los mercados y a la economía mundial a fines del año pasado. Aún quedan muchos activos que podrían ser potenciales riesgos para el sistema. Prueba de esto es que el valor nocional de los derivados de crédito circulando en el sistema bancario estadounidense alcanzaba, al 31 de marzo, de este año los $14,6 billones, cifras suministradas por la Oficina del Contralor de la Moneda. Esta cifra si bien es cierto representa una caída cercana al 8% respecto de los tres meses anteriores, prácticamente triplica los $5,5 billones de hace tres años.
Tal vez la expresión más palpable de la fuerte preocupación que existe en varios entes reguladores de los mercados financieros internacionales la esbozó Lawrence Summers, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca quien dijo: "no nos hacemos ninguna ilusión de que, si no intervenimos, las cosas evolucionarán por su cuenta hacia una normalidad saludable, la preocupación es que la reanudación de la confianza, que es muy positiva, no desemboque en un regreso de la arrogancia, que sería algo muy negativo". Ojala y los banqueros y genios de los productos estructurados aprendan un poco de lo expresado por el presidente ejecutivo de Bank of America, Kenneth Lewis, quien en una cena de gala en Nueva York, se dirigió a un grupo de banqueros diciéndoles que "esperen una industria bancaria más humilde, debemos entender que tenemos un papel secundario en la economía, no uno estelar, los servicios financieros son un medio, no un fin, y eso debería volvernos más humildes". Ojala y de verdad lo entiendan y lo practiquen.
Luis_cesar13@yahoo.com
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