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| Entrevista Laureano Olivárez, actor
"Ramón me trajo amor"

"Yo sé que (José Ramón) Novoa y (Elia) Schneider no se han olvidado de Laureano. Ya vendrán nuevos proyectos a futuro"

SONIBERTH JIMÉNEZ |  EL UNIVERSAL
domingo 22 de noviembre de 2009  12:00 AM

Con Ramón Tequiero ocurre algo que nunca le había pasado a Laureano Olivárez. Y es que el público lo llama en la calle, se le acerca, le habla... "Es la primera vez que escucho que alguien lleve el nombre Tequiero y eso te hace pensar que yo quiero y que a mí me quieren y fíjate que siento que eso es lo que me está pasando", comenta el actor, a quien su personaje en la telenovela de Venevisión Tomasa Tequiero le ha traído satisfacciones que el artista dice intentar no apreciar demasiado para mantener el ego a raya.

-En la trama, Tomasa siempre mantuvo económicamente a su hijo Ramón, pero a la distancia...

-El abandono y la lejanía de una madre es la pérdida del todo. Hay un capítulo donde Ramón Tequiero le reclama a Tomasa la ausencia que ella tuvo toda la vida para hacer lo que le dio la gana, menos para ser su mamá. Es más madre de las muchachas que no son sus hijas de sangre que de su propio hijo que parió.

-¿Cree que no hay justificación posible ante la lejanía de una madre?

-Eso yo no lo acepto ni me lo trago. No pienso en por qué esa mujer se fue o qué habrá pasado con ella. No. Cuando tú tienes un hijo, tienes una tarea y una responsabilidad en tu vida.

-¿Relaciona de alguna manera su personaje con su experiencia como padre?

-Laureano -el actor habla a ratos en tercera persona- tiene tres hijos: Arantxa, de ocho años; Mijael, de tres; y Gianna, de año y medio. La madre de mi hija mayor vive en España y a mi hija la crío yo. Laureano asiste a las reuniones de representantes en el colegio, Laureano hace colitas, Laureano baña a las niñas, Laureano hace desayuno, hace tetero y cambia pañales. A mí me tocó prácticamente solo, porque yo me había separado de su mamá pero después me tropecé con la sorpresa que de un día para otro no hubo más mamá. Y es lo que pasó con Ramón Tequiero.

-Su acento colombiano en la telenovela no se siente fingido, ¿cómo lo logró?

-Al principio, no sabía si yo iba a interpretar a Ramón Tequiero porque hubo un casting de varios actores. Pero, igual ya venía entrenándome. Me lancé un puñal de telenovelas como Muñoz vale por dos, Vecinos, El cartel de los sapos, Sin tetas no hay paraíso... Pero no fue sólo por televisión, yo necesitaba palpar eso. Y como tengo amistades en Colombia, los llamaba. Sólo a algunos les comenté lo que estaba haciendo. Además en el taller de mi papá, el ayudante del mecánico es colombiano y pasé muchas tardes hablando con él y pillando todo.

-¿La gente le dice "Tequiero" en la calle?

-Ramón Tequiero ha traído mucho amor a mi vida. Es muy gracioso cuando se me acercan señoras de 70 años y me abrazan. Con otros personajes, la gente sí me saludaba pero con Ramón Tequiero es una cosa avasallante: la gente te quiere tocar, te hace un guiño en el cachete...

-¿Le molesta tanta cercanía con el público?

-A mí me gusta eso. Esa es mi recompensa. Yo pudiera hacer esto de gratis pero necesito mantenerme a mí y a mis hijos. A mí me gusta atenderlos porque además siento que esa energía de ellos me retribuye el desgaste de trabajar de lunes a sábado, mañana, tarde, noche...

-¿El reconocimiento le afecta el ego?

-Tengo un problema con eso del ego. A mí ego me suena al champú que apareció por ahí. El ego es muy rata y ego tenemos todos. El ego es un tipo con el que estás peleando a diario, por eso hay que manejarlo.

-Hay quien dice que ha abandonado al cine por dedicarse a la televisión...

-Laureano también necesita aflorar esos caminos y para mí la televisión era una industria desconocida. Ya he hecho Ciudad Bendita, Arroz con leche, ¿Vieja yo? y Tomasa Tequiero. Van cuatro telenovelas en fila y espero que podamos seguir, siempre y cuando no se me interrumpa mi labor en cine. Ya tengo 14 películas, donde soy protagonista de siete. No he abandonado el cine. El año que viene voy a estrenar tres películas: El día de los pobres, de Diego Velasco; Grietas, de Marité Ugas y Mariana Rondón; y El rumor de las piedras, de Alejandro Bellame, que actualmente estoy rodando.

-Antes usted era la imagen del cine venezolano, ahora Erich Wildpret está a la cabeza de más proyectos...

-Erich es mi hermano y mi amigo. Acabo de ver el corto Zona Cero, donde él participa, y ahora le toca a él. A mí también me interesa que mis amigos trabajen, que hagan cosas.

-Hizo , y de José Ramón Novoa. ¿Por qué se dejó quitar el personaje protagónico de? HuelepegaSicario, El donOro Diablo Un lugar lejano

-Hay gente que dice eso. Pero le tocó a Erich. Yo no me veo como Julián en Un lugar lejano. Erich tiene esa pinta. Cuando lees el guión, lo que lees cobra una espiritualidad que elige. Los personajes son los que eligen a los actores. Julián escogió a Erich. A mí me eligió Jairo (Sicario), El Don y El Pelao (Huelepega). Yo sé que Novoa y (Elia) Schneider no se han olvidado de Laureano porque me lo han dicho. Vendrán otros proyectos .

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