¿Para quién se gobierna?, ya que una política social no es lanzar realazos en la geografía criolla
Este país maravilloso con inmensas riquezas naturales, integrantes de todas las razas, alegre y amante de la vida, tiene frente a la realidad indiscutible de la globalización, un hiperlíder que es jefe de Estado, gobierno, partido, administrador de la Hacienda Pública Nacional y Comandante en Jefe de la FA. La gran interrogante es de cuánto tiempo dispone para un gobierno eficiente, que satisfaga las demandas fundamentales de la sociedad, más allá de las declaraciones de "amor a la pobreza".
El error del militarismo y de una cierta izquierda, es desconocer que hay que planificar y aprovechar cada céntimo de los recursos del Estado, para que llegue a los barrios sin despilfarros ni desviaciones perversas, porque los venezolanos están sorprendidos de la magnitud de los ingresos petroleros y el contraste de la escasez de la obra física, además del colapso de la generación de energía, el suministro de agua, vialidad, la mínima construcción social y la inseguridad.
En definitiva ¿para quién se gobierna?, ya que una política social no es lanzar realazos en la geografía criolla y en el continente, sino crear fuentes de trabajo, atender las necesidades de la población y no conformarse con lo que ahora se dice en voz baja, la revolución tiene sus defectos, pero nadie puede discutir la pureza de sus intenciones. La gente reclama resultados: echar gasolina en el depósito de un carro que carece de motor, es una manera gráfica de describir la cantinela desbaratada por la historia, "la izquierda no se equivoca jamás" y una de las condiciones de su permanencia es rechazar hasta la existencia de los adversarios.
Uno de esos misterios insondables de la política es cómo se pueden generar tantas malas intenciones, políticas erradas, programas sin destino y la degradación inesperada de conocidos dirigentes, cuyo discurso era contrario a la corrupción. El régimen padece desde el primer día, de una crisis de eficacia, porque destruye en vez de ofrecer soluciones a los ciudadanos, construye quizás en otras naciones e incluso se convierte en un distribuidor de bienes y servicios, sin embargo ataca mediante una estrategia implacable a la mayoría en el orden interno, mientras exigimos respuestas nacionales. Se lanzan montañas de dinero a las circunstancias de los aliados internacionales y el yo venezolano se deja con un mero maquillaje y el ánimo de dejarlo correr su propia suerte.
Se acaban de realizar las elecciones internas del PSUV y han dicho que no se pueden suministrar cifras porque ese es su derecho, allí está la metodología de perseguir las estadísticas por las calles hasta abatirlas, ya que son subversivas y traidoras a la patria. Los periodistas han recogido de fuentes directas que la abstención estuvo en el orden de un 80%, los listados estaban entubados y el hiperlíder tendrá la última palabra, seleccionando a dedo a un porcentaje significativo de los delegados. Viva la democracia discreta del oficialismo.
La gobernabilidad comienza con una burocracia que funcione, pluralidad, espacios para la iniciativa privada y extranjera, división de poderes y el rechazo absoluto al mosaico perverso de las improvisaciones. Los resultados no pueden ser jamás secundarios.
juanmartin@cantv.net
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