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Otro mar para la libertad de Rial

José Antonio Rial, autor de obras como "Bolívar" y "Cipango", murió el miércoles

Rial recibió la Medalla del Rey de España en 2005 y en 2007 la Medalla de Oro de Canarias (Venancio Alcázares/archivo)
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  ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
sábado 21 de noviembre de 2009  12:00 AM

"La libertad es para mí un regalo mayor que un convite para un muerto de hambre. La libertad, que uno tenga su libre albedrío, eso es lo más importante", dijo el periodista y dramaturgo José Antonio Rial a Rafael Arráiz Lucca en el libro España y Venezuela: 20 testimonios (2004). Y así se fue Rial el pasado miércoles: irreverente, honesto, irónico, libre... El autor de obras como La muerte de García Lorca, Bolívar, Sucre. El sueño del hombre y Cipango, dejó de existir este miércoles a los 98 años.

Francisco Alfaro, director de Rajatabla, compañía que montó casi todas las obras del escritor, rescata precisamente su espíritu de libertad y justicia, presente en sus textos. "Lo más importante de su dramaturgia es la presencia del poder, el conflicto del artista con el poder (La muerte de García Lorca), del héroe con el poder (Bolívar y Sucre)...".

Y es que tenía que apreciar la libertad un hombre que estuvo preso por siete años en el almacén de la empresa exportadora de plátano, Fyffes, en Santa Cruz de Tenerife. Tras el golpe de Estado de 1936, fue detenido por pertenecer a Izquierda Republicana. Aquellos hechos los reviviría en el libro La prisión de Fyffes.

José Antonio Rial nació en San Fernando, Cádiz, en 1911, pero a los dos años se trasladó con su familia a Canarias.

Estudió bachillerato en Las Palmas de Gran Canaria, terminó estudios de oficial de la Marina en Tenerife, y más tarde pasó a formar parte del grupo surrealista Gaceta de Arte.

En el libro España y Venezuela (2004) recordaría: "Yo era antifascista, por republicano no me hubiera matado por nadie. Estos regímenes totalitarios que obligan a la gente a ser como no son y los humillan permanentemente, conmigo no pueden contar".

En 1950 el escritor se exilió en Venezuela y en Caracas creó obras que montó principalmente el grupo teatral Rajatabla.

Rial condujo durante 20 años un programa de televisión titulado El rostro y sus máscaras, dedicado al teatro contemporáneo, y colaboró en la prensa venezolana; de hecho, trabajó en El Universal por 27 años.

Otra de las grandes preocupaciones de Rial en los últimos años era la del planeta Tierra y cómo el hombre tiende a destruirlo, tema que plasmó en obras aún inéditas.

Juan-Manuel García Ramos, escritor y catedrático de Filología Española en la Universidad de La Laguna, escribió para El País de España: "Rial pertenece a ese movimiento no inventariado de una literatura de frontera, no tanto por su producción dramática, como por su oficio de narrador, y, sobre todo, por escribir dos novelas que debieran ser de lectura obligada en las escuelas canarias: La prisión de Fyffes y Venezuela Imán. Ambas constituyen capítulos ineludibles del pasado insular inmediato: las repercusiones de la Guerra Civil en el archipiélago, recogidas con talento y amenidad narrativa en La prisión, y la difícil aventura de los emigrantes canarios en América".

García recuerda que Rial volvió sobre los mismos asuntos en Segundo naufragio y Tiempo de espera, y en otros títulos como Jezabel.

El profesor universitario y crítico venezolano Leonardo Azparren lamentó la pérdida y catalogó a Rial como un "intelectual muy honesto". "Creo que se le conoció tarde... tuvo su momento de éxito con Rajatabla, mucho le debió su obra a la imaginación y aportes de Carlos Giménez", comenta quien agrega: "Creo que a él le ocurrió lo que a muchos autores venezolanos, cuya obra no fue suficientemente montada".

agomez@eluniversal.com

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