|
compartir
|
Socialismo contra natura

Lo que vivimos es el agavillamiento de los poderes públicos

JOSÉ TORO HARDY |  EL UNIVERSAL
martes 17 de noviembre de 2009  12:00 AM

Mientras nuestros gobernantes pretenden prohibir la difusión de las ideas en defensa de la propiedad privada, acusándolas de subversivas, de desestabilizadoras y de terrorismo mediático, el Gobierno mantiene una avalancha de publicidad -que tenemos que escuchar a la fuerza y pagar todos los venezolanos- destinada a imponernos su socialismo del siglo XXI.

Mal puede el gobernante implantar por la vía de leyes, lo que los ciudadanos rechazamos en un referendo constitucional. No pueden por la fuerza imponernos una ideología extraña a nosotros. Es ilegítimo que se utilicen nuestros recursos para obligarnos a aceptar un sistema que no está previsto en nuestra Constitución. Al intentarlo, el Gobierno simplemente está ejecutando un golpe de Estado porque, para lograr su objetivo, se ha olvidado de que en democracia se debe respetar la voluntad popular.

Lo que vivimos es el agavillamiento de unos poderes públicos que cada día se alejan más de los principios de la democracia.

Se trata del mismo socialismo que una vez Fidel Castro trató de imponernos por las armas cuando en la década de los sesenta auspició la guerrilla en nuestro suelo. Hoy en día, ese mismo Castro ha encontrado un mecanismo mucho más eficiente de lograr su objetivo. Además, se trata de una fórmula altamente rentable para Cuba, porque lo que ha logrado el dictador es venderle al venezolano su know how, su franquicia socialista, a cambio de grandes cantidades de petróleo y apoyo financiero, que son utilizados para mantener a flote la tiranía en aquella torturada isla.

Además, no existe un solo lugar donde el socialismo marxista-leninista que quieren aplicarnos haya tenido éxito. El primer testigo de esta afirmación es el pueblo cubano, que sufre las consecuencias de un empobrecimiento brutal. Otro país del mundo donde aún prevalece el socialismo de corte marxista es Corea del Norte.

El dinosaurio que está al frente del socialismo norcoreano se llama Kim Jong-Il, quien preside una dictadura hereditaria que recibió de su padre Kim II Sung y que ahora se apresta a heredar a su hijo. Mientras los coreanos del norte se mueren de hambre, el tirano se permite el lujo de ensayar bombas nucleares y misiles.

Fuera de estas dos naciones, donde aún prevalece para desgracia de sus pueblos, el socialismo marxista leninista se desplomó en todos los lugares del mundo en los cuales llegó a imponerse. Así ocurrió en la Unión Soviética donde los recursos del Estado fueron utilizados para crear lo que quizás llegó a ser el más poderoso ejército del mundo, a costa de negarle a la población tanto el nivel de vida que se merecía como la libertad misma. En su enfrentamiento con el capitalismo, el socialismo soviético cayó vencido provocando el desmembramiento y la desaparición de la URSS, sobre cuyas cenizas se levantó la histórica Rusia de espaldas ya a las ideas de Marx.

El otro ejemplo de socialismo marxista-leninista se vivió en China impuesto por Mao Tse Tung a partir de 1949. Mao encabezó gigantescas campañas de culto a su propia personalidad como lo fueron el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Sólo después de su muerte llega al poder Deng Xiaoping, quien comprendió que el comunismo ya se había agotado. Instauró entonces una nueva política conocida como "un país, dos sistemas", en el cual cohabitan el comunismo y el capitalismo, siendo el primero el responsable de la ausencia de libertades y el segundo la causa del exitoso crecimiento económico que actualmente experimenta China. Mao ya no es más que un porrón chino embalsamado en una esquina de la plaza Tiananmen.

Genocidios y torturas como los practicados por el Gemer Rojo en Camboya, dirigido por Pol Pot ("Brother Nº 1"), a quien se le atribuye la muerte de hasta 4,8 millones de seres humanos, fueron determinantes para que la historia dictaminase la extinción del socialismo marxista.

Los países de Europa oriental también fueron víctimas del socialismo marxista y pagaron un alto precio en términos de pobreza y atraso. Finalmente en 1989, hace 20 años, cae el Muro de Berlín. No fue occidente quien lo empujó. Lo derribaron los pobladores de la órbita socialista, ansiosos por huir de aquel oprobioso sistema.

Ese mismo tipo de socialismo que sólo fue capaz de mantenerse mediante dictaduras y muros, que condenó a la pobreza a centenares de millones de personas, es el que hoy en día se pretende resucitar en Venezuela y reexportar a otros países de la región.

pepetoroh@gmail.com



Más artículos de esta firma

|
compartir
|
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Síguenos desde:
clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
clasificados.eluniversal.com Estampas