En la escuela primaria se enseña que debe decirse "Así es como se gobierna"
Pecadillos
Como vigilante atento del buen uso que se dé al castellano culto, o como lo he llamado yo en tres de mis 43 libros: La Excelencia en la Expresión, me corresponde estar pendiente de cómo la gente se expresa, atento a la prensa y de cómo se habla en altas esferas de la política nacional. Por eso vengo a hacerles algunos comen tarios desde el punto de vista del lenguaje sin actitud perversa contra nadie y que va en beneficio de todos: de los criticados y de mis lectores. Hay que recordar que en un mundo globalizado como en el que vivimos, estos errores, desgraciadamente, llegan a muchos países. Hago esta aclaración porque el interés por nuestro idioma no es solo regional y para que quienes los cometan se concienticen de que se trata de una acción pedagógica de mi parte.
Empecemos por la prensa nacional. En repetidas ocasiones he señalado que las abreviaturas se puntúan. Ejemplos: Sr., a.m. y p.m. Pero, siempre hay un pero, m, km, y l no se puntúan porque no son abreviaturas sino símbolos correspondientes a metro, kilómetro y litro. También he señalado hasta el cansancio que cuando se abrevian dos palabras y en plural, como son Estados Unidos y Fuerzas Armadas, obligatorio es abreviarlas separadas, con sus correspondientes puntos y con sus iniciales geminadas: EE. UU., FF. AA., Naciones Unidas: NN. UU. y Derechos Humanos: DD. HH. Ahora bien, díganme ustedes, caros lectores, cuáles medios impresos del país hacen caso de esto.
En otras ocasiones he felicitado en mi columna, a distinguidos periodistas por su excelente dicción: Gladys Rodríguez, R. Giusti, etc., pero hoy critico a la televisión criolla por la ausencia de acentos en mensajes escritos, que no voy a repetir, y a damas que se autocalifican de médicos sistémicos como si fueran hombres.
Pero hay más. Me enerva oír la palabra escuálido, por gente de muy arriba y repetida por sus incondicionales, a pesar de que el diccionario la registra como flaco, sucio. De muchacho oía la palabra escuálido referida a una reunión; es decir, con una magra asistencia. Peor aún, cuando una máxima autoridad dice en un mitin: ¡Así es que se gobierna!, con ese error garrafal del tamaño de una catedral, y la plebe que se contagia, repite en coro hasta el cansancio: ¡Así es que se gobierna! ¡Así es que se gobierna! ¡Así es que se gobierna!, sin tomar en cuenta que en la Escuela Primaria se enseña que debe decirse ¡Así es como se gobierna!
Otras perlas que también nos caen desde muy arriba: Hace unos años atrás. ¡Por Dios! Si hace unos años, no puede ser adelante. La repugnante y contagiosa redundancia hace mucho daño. Otra falla que he señalado desde hace mucho tiempo, es que se elimine la palabra estadal del vocabulario oficial, porque todo lo relacionado con el estado debe ser estatal. La palabra estadal existió hace unos 200 años con significado completamente diferente.
Otra perla horripilipantosa es decir y publicar algo como lo siguiente: Venezuela se respeta. Claro que se respeta, ella misma se respeta. Es como decir: Yo me respeto. Pero cuán diferente hubiera sido si le hubieran puesto una a: A VENEZUELA SE RESPETA. No mejora nada el enfermo&Ya está.
lalenguaensalsa@hotmail.com
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