CARACAS, jueves 05 de noviembre, 2009 | Actualizado hace
Hay gestos que expresan mucho más que las palabras, silencios que revelan más que las encuestas. Y es debajo de la mirada cabizbaja del chavista que soporta el deterioro del metro, en la resignación muda de la gente del "proceso" que sufre los apagones eléctricos y la escasez de agua, donde hoy se juega el destino político del país. Para mí siempre había sido un misterio el soporte social de la revolución bolivariana. Tomando en cuenta los resultados reales y tangibles de una gestión de gobierno con más de diez años en el poder y miles de millones de dólares gastados, hablar de un descenso de la popularidad a cifras del 30% me luce todavía asombroso, inexplicable si creemos en la racionalidad de los actores sociales. ¿Por qué el evidente descalabro y destrucción de un país tiene defensores y adeptos? Para comprender un poco el fenómeno me propuse tener entrevistas a fondo con algunos camisas rojas de mi vecindario, en los alrededores de Chacaíto. Lo más significativo de esas conversaciones fue haber visto que el soporte político del Gobierno es sumamente frágil. Es una popularidad que ya no responde a la esperanza, a la dádiva, al sometimiento o al miedo, sino a la vergüenza, a la resistencia a aceptar haber estado equivocado.
Ya no es posible defender el proceso sin negar la realidad. Hay demasiados asesinatos y violencia, demasiado sufrimiento, demasiado deterioro físico e incapacidad. Ya pasó el tiempo de la espera, de la entrada al paraíso prometido, de la famosa inclusión. La incorporación a los beneficios de la renta petrolera debería haber tenido lugar de manera más concreta. No basta el simple acto de ser nombrado. Reconocer el fracaso de la revolución es, sin embargo, doloroso para quienes creyeron en ella. Ocurre, por lo tanto, una suerte de disociación temporal por la que los hechos se desconectan de sus causas. Hay también una evitación de la sensación de desamparo. El débil se siente desprotegido cuando descubre que el líder en el que confió lo traicionó. Aceptarlo implica un duelo.
acaprile@ucab.edu.ve
01:40 PM.
Caracas.
Antonio Ledezma, alcalde Mayor, se pronunció respecto a la medida de privativa de libertad del prefecto de Caracas, Richard Blanco. El alcalde criticó que tuvieran que esperar más de diez horas para conocer la sentencia.
Centro de Iniciativas Emprendedoras (CIE)
Aprender a emprender
Son diversas las iniciativas y experiencias que a la fecha se han venido (...)
Víctor David Melo Zurita
Mordida de tiburón
La cosa es así: La Guaira ha ganado 11 de los últimos 19 desafíos y de las 8 (...)
Ernesto Linzalata
42 kilómetros
El Colegio de Abogados del Estado Carabobo organizó la Cuarta edición de su (...)
Antonio Castillo
El Leonático
Los Leones mantuvieron en el estadio Alfonso "Chico" Carrasquel el (...)
Efrain Ruiz
Beisbol 13
Nueva York .- Nunca pude ver jugar a César Tovar. Mis primeros recuerdos como (...)
Elides J. Rojas L.
Sobre la marcha
Vino Robert Mugabe, el africano asesino y torturador, se llevó la espada de (...)
Ileana Magual Mandé
Energía de la buena
Hoy cierro esta serie dedicada a este magnífico taller, con el tema de la (...)
Mayte Navarro
Entre grandes cacaos
Una vez más estuve en el Club Pomar, en esta ocasión para saborear una cena que (...)
Mariángela Lando
Fanáticos del cable
Que a nadie le quede la menor duda: El Jefe tiene toda la culpa. El es el único (...)
Andrés Correa
Latiendo en la cueva
"y nunca le cobró (&) Las malas compañías son las mejores" Una canción para la (...)
Angela Harbauer
Arqueología gastronómica
El té de tilo es sedante. Sí, al igual que la hierba llamada pasiflora o (...)