CARACAS, lunes 26 de octubre, 2009 | Actualizado hace
La unidad no excluye la realización de primarias, ni viceversa: la consulta popular sobre los candidatos a la Asamblea Nacional no debería ser un atentado a la más que necesaria unidad. Lo que sí no se termina de entender es la animadversión, en primera instancia, a esta opción.
El debate dentro de la oposición se ha convertido en el sempiterno torneo de acusaciones sobre quién es más divisionista que el otro, quién quiere formar tienda aparte, quién no quiere respetar los acuerdos y quién es el que no desea acoger los liderazgos naturales.
Los acuerdos, los consensos son buenos y hasta deseables pero estos lo que deben es responder a las inquietudes y deseos de representatividad que tiene el colectivo, nunca a la imposición de alguno que quizás no posea el total voto de confianza de los que se oponen a este sainete democrático. Dicho en criollo ¿por qué si creen que pueden "matar el tigre" (atención, esta expresión es sólo una metáfora por si acaso algún inquisidor de magnicidios imaginarios le preocupa el término), le tienen "miedo al cuero"? O lo que es lo mismo, por qué si se pregona más democracia como receta para intentar salir de esta situación, a final de la historia pareciera haber temor de que sea la gente la que decida quién va a representarlos en la Asamblea Nacional. Si alguien se siente "guapo y apoyado" en su pueblo, parroquia o región no debería albergar ningún miedo de contarse con otros que dicen estar en su misma situación.
El otro argumento que se esgrime es que las primarias forman parte de un "guión antipartido" lo que también se puede rebatir al pensar que son las organizaciones políticas las que deberían estar más interesadas en esta propuesta, más aún las que tienen maquinaria, porque estas son las que pueden moverse con más comodidad en un escenario electoral. Y no es que pensemos que los acuerdos no son necesarios y que las negociaciones siempre albergan algo oscuro en sus entrañas. En política suelen ser convenientes los consensos en situaciones normales, pero el detallazo está en que ésta no es precisamente una de ellas. Estamos en un contexto de un dramático déficit democrático y de paso inmersos en una profunda crisis de credibilidad y liderazgo. Frente al "pulverizador" de Chávez lo que tenemos son muy pequeñas islas, ¿qué mejor manera entonces de consolidar y potenciar a los futuros candidatos al Parlamento sino es a través de la consulta popular?
Nunca hay que tenerle miedo a la democracia. Todo lo contrario. En el actual momento, con un régimen que cada vez "se tuerce" más a un esquema cercano al autoritarismo, sería una manera de demostrar que la gente es la que tiene la última palabra y no las cúpulas.
mariaisabelparraga@gmail.com
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