CARACAS, viernes 23 de octubre, 2009 | Actualizado hace
Ministros de la economía y el propio Presidente de la Republica, en las últimas semanas han expresado "preocupación" por el diferencial entre el dólar oficial y el "dólar permuta". Quebraron ese extremismo legal que prohíbe hablar del dólar permuta. Lo extraño es que durante años, ese diferencial ha superado en promedio el 300 %; en el Gobierno nadie se inmutaba por ello. Nada debe extrañar, ese diferencial ha estado allí por una política pública del propio Gobierno, es padre de la ley del régimen cambiario, constituida para facilitar el fácil endeudamiento público, sin regla fiscal ni control público; el dólar permuta, más caro que el oficial, era la zanahoria ofrecida al mercado envuelta en esos bonos de deuda, ante la dificultades de conseguir dólares baratos en Cadivi.
El Gobierno, como si no hubiesen estado allí por más de 10 anos, ha querido dar a entender a la gente que ellos reducirían ese diferencial. Se ha llegado al extremo de un esoterismo monetario de ponerle número, "el diferencial no supera el 60"; pero como para sacar un conejo de un sombrero, hay que meterlo allí primero, el último "descubrimiento" ha sido emitir deuda pública para que se "incremente" la oferta de divisas -off shore- y así "reducir" el diferencial.
Como en economía nada es gratis, a mayor deuda menor diferencial parece ser la nueva teoría económica del gabinete económico. Sin embargo, no debe quedar duda que si no lo pagamos con un dólar caro, lo pagamos por endeudamiento descontrolado y sin regla fiscal, y esto significa más impuestos e inflación, haciendo insostenible en el mediano plazo la paridad cambiaria, el efecto neto se sentirá en los precios, y entre ellos el del dólar permuta. En el paso hemos visto este tipo de intervención en el mercado permuta, y al poco tiempo el rebote que todos esperan ocurra.
Qué dirá el hombre de a pie, que paga ese diferencial con una inflación, lo que gobierno recoja como impuesto inflacionario por sostener un régimen cambiario perverso, cuyo efecto neto ha sido la deformación de los precios relativos y la distorsión del comercio internacional de Venezuela, con un único beneficiario: el gobierno que puede emitir deuda pública sin freno no control; sin regla fiscal, con el cuento chino de reducir el diferencial; alegría de tísico dice el hombre de a pie.
La expectativa en el mercado es que en el mediano plazo el diferencial volverá sus niveles "históricos", porque sostenerlo con emisión de deuda es explosivo. Por lo que se estaría incubando una colosal presión inflacionaria, más impuestos y una violenta depreciación del bolívar, porque si algo no se puede hacer en economía es represar o reprimir el mecanismo de formación de precios, siempre se suele pagar con elevado costo esas fantasías de los políticos.
Lo que se quiere no es reducir el diferencial, sino eliminarlo, y ello es posible demoliendo el actual esquema cambiario, causante del racionamiento de divisas, inflación y un conjunto de deseconomías como la corrupción y la deformación de los precios. El surrealismo es tan grotesco que el ministro de Finanzas, afirmaba hace días que pondrá restricciones a los bancos para adquirir bonos públicos; curiosamente el mismo día que colocaba 5.000 millones de dólares en más bonos de deuda pública; cinismo o ignorancia, o ambas?
O el ministro olvidaba esa colocación de deuda, o nos estaba mamando el gallo, porque esos bonos irían rápidamente a los balances de los bancos, restringiendo aun más el mercado del crédito con lo cual la economía extiende su descapitalización, desacumulación, desinversión, desempleo y contracción, porque el crédito disponible se lo está chupando el gobierno; el régimen cambiario de una tasa oficial y otra permuta, off shore, constituye el vehículo que mueve ese proceso de descapitalización.
alex102@movistar.net.ve
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