|
compartir
|
Noche de tregua en el pueblo de El Hatillo
JOSÉ MAYORA |  EL UNIVERSAL
jueves 22 de octubre de 2009  06:54 PM

El pasado sábado por la noche ocurrió un hecho insólito en la Caracas de hoy. Una gran cantidad de reos de la inseguridad ciudadana se acogieron a una oferta de libertad condicional hecha desde el municipio El Hatillo. En efecto, un grupo de galerías, 10 para ser más precisos, en conjunción con la alcaldía y otros patrocinantes, decidieron realizar un evento denominado Hatillarte Noche de Galerías.

Desde las 7:00 hasta las 12:00 de la noche, las calles del pueblo se llenaron de visitantes quienes, plano en mano, recorrieron las diferentes exposiciones admirando muestras de un arte que, a pesar de los empeños oficiales, lucha con denuedo para continuar haciendo propuestas. Artistas de dilatada trayectoria junto a otros de más reciente aparición, decidieron unir esfuerzos con promotores artísticos, pequeños empresarios y autoridades municipales, para mostrar en un espacio abierto, la Venezuela en la queremos vivir.

Al contrario del resto de la ciudad, cuyo recogimiento se inicia a la caída del sol, una parte de la población en un acto de desobediencia civil, decidió aceptar tan tentadora invitación tomando pacíficamente y con desbordante alegría, las calles generosas del pueblo hatillano.

Más allá de la contemplación visual, esa noche tuvo muchas lecturas. Fue una noche de encuentros y asombros de gente amiga y de gente conocida, quienes por mucho tiempo no habían coincidido en un espacio urbano. Se asombraban no sólo por el encuentro, también el hecho de compartir la misma valentía y el mismo deseo de vivir distinto, reforzaba su indeclinable decisión de vivir en libertad.

Las calles se llenaron de gente despreocupada, que caminaba sin la sensación paranoica que produce el caminante contiguo. No había temor por un robo, un atraco o un secuestro. Es más, hasta por momentos olvidamos que eso era parte de nuestra geografía vital. Al contrario, el mal sabor estaba fuera de ese espacio de ensueño, donde con seguridad centenares de ciudadanos estarían, en ese mismo momento, sufriendo la cotidianidad.

No hizo falta pedir permiso a la administración de justicia ni a nuestros carceleros, algunas de las prisiones en las que se han convertido nuestras casas, quedaron vacías pues nos dimos la licencia de pasearnos libremente y recordar que es así como queremos vivir, que esta es la ciudad que debemos recuperar, que esto es parte del proyecto de país por el que debemos luchar.

El Hatillo se convirtió por una noche en territorio de lo posible, en el sueño que quisiéramos repetir. En El Hatillo se reunió un grupo de ciudadanos de esta patria, para quienes la muerte es una ley de vida y no la absurda consigna de quienes más temor tienen por la muerte anunciada de un proyecto perverso y personalista.

mayora.j@gmail.com



Más artículos de esta firma

|
compartir
|
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Síguenos desde:
clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
clasificados.eluniversal.com Estampas