Con notables excepciones, al deportista venezolano no se le entiende
Las estrellas deportivas son los héroes de hoy. No los militares, los políticos, los policías ni los poetas. Como héroes son modelos, pero no sólo de cómo pivotear para un dobleplay o chutar un tiro libre, sino sobre los valores vitales, la vida familiar o la moda. También, pero en sentido contrario, los superdeportistas son una muestra muy precisa de cómo es el individuo promedio de la sociedad, pues vienen de los sectores populares.
Esto último es muy útil en estos momentos de debate educativo, (debate para el futuro porque el oficialismo descarta de antemano cualquier idea distinta). Uno de los temas ausentes de ese debate es la calidad de la educación, calidad que comienza por el test elemental de enseñar a leer, escribir y manejar las tablas aritméticas. De eso, muy poco. Entonces, el estado de la educación venezolana se aprecia sobre todo en Meridiano TV y la comparación con otros países en ESPN.
Con notables excepciones, al deportista venezolano no se le entiende. Dámaso Blanco o Beto Perdomo hacen esfuerzos sobrehumanos por obtener respuestas más o menos coherentes. Es que al venezolano medio no se le entiende, lo que es una realidad inclusiva, endógena, solidaria o como se quiera llamar: no se le entiende a casi ningún venezolano, sea cual sea su estatus social.
Ahora vamos a ESPN, pero a las entrevistas de argentinos o españoles. Parecen literatos en comparación, Pau Gassol o Manu Ginobili, por ejemplo. Ese es el estado de la educación española o argentina. Cierto realizador venezolano pretendía entrevistar a varios deportistas nuestros para un documental y tuvo que desechar la idea: casi ninguna de las estrellas podía traducir en palabras las maravillas que hacía en la cancha. Cualquier análisis del empleo común del lenguaje llega a la misma conclusión. Actas de inspecciones de funcionarios, de comités de seguridad laboral o mensajes de texto: "¿Qué dice, Harry, qué dice?", recuerda uno del Cool McCool de su infancia.
El lenguaje es el componente esencial de la identidad: los pensamientos no se expresan en castellano, los pensamientos son en castellano. Nuestra alma es en castellano, la paz y la violencia, el bien y el mal. El contenido político de la educación es fundamental, pero hay que asegurar que ese contenido y todos los demás se expresen correctamente, en el lenguaje de Cervantes, Bello y Neruda.
glinares@cjlegal.net
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

