La ecología, ciencia madre de la naturaleza y sus procesos, nos revela que la libertad llega hasta donde alcanzan los recursos.En el pasado, la ignorancia de los procesos ambientales y sus relaciones con la calidad de vida que podíamos tener, hizo incurrir al ser humano en errores flagrantes fruto de su incomprensión.
La mitología del progreso justificaba el dominio y explotación de la naturaleza sin mayores consecuencias.La ciencia y la tecnología eran capaces de obviar cualquier problema. La crisis del ambiente ataca esta mitología y le coloca límites muy claros al escenario de una vida sin conciencia y sin principios ecológicos.
Hoy en día, los esquemas de producción prevalecientes en la era industrial deben ser revisados y reconfigurados casi en su totalidad, en virtud a la importancia del entorno ambiental que fija como derecho de la población y de la propia naturaleza, vivir en un mundo menos contaminado día tras día.
Al propio tiempo se imponen retos educativos en lo referente a la masificación de valores personales y sociales sin los cuales la sobrevivencia ambiental y humana correría alto riesgo. De allí que sea trascendente la internalización en la población de los valores ecológicos en un viraje cultural requerido a escala universal.
La relación ser humano-naturaleza es el valor que nos hace considerar y actuar en favor de la protección del ambiente, los recursos naturales y toda forma de vida, incluyendo la propia
El valor determinante para la apreciación ambiental positiva es el sentido de pertenencia.Al contrario, la percepción de distancia y no pertenencia a un ambiente determinado, nos hace seguir inmersos en nuestras ocupaciones, sin darnos el tiempo necesario para pensar seriamente en la importancia de vivir este valor han solicitado en nuestros días.
Tal vez esa es la clave y fundamento de este valor: considerar como propio todo lo que nos rodea. Así como tenemos especial cuidado por conservar nuestro hogar limpio, de igual manera deberíamos hacerlo en la calle, la oficina, los lugares de esparcimiento... tomando las precauciones y medidas necesarias para cada caso de los conciudadanos. Nuestro ejemplo constituye el punto fundamental para la transmisión de los valores.
El ejercicio del valor de la solidaridad con nuestros semejantes, es un valor mediante el cual podemos contribuir en la protección de nuestra comunidad; paralelamente surge el respeto por las personas y la naturaleza, que son inseparables y dependientes entre sí. Dicho de otra forma, representa el compromiso personal por servir a los demás, procurando espacios limpios que faciliten un modo de vida digno para todos. Por ello desde la educación se deben sembrar esos valores cuyo ejercicio se traducen en el resguardo ambiental: el cuidado de la salud, la observación de hábitos personales de orden y limpieza, el mantener una dieta equilibrada y sin excesos, el respeto a las normas de cuidado ambiental. El reporte de las deficiencias del servicio público de limpieza, así como en empresas o instituciones.La difusión de iniciativas para fomentar la cultura ecológica.La técnica y la tecnología, la ecología y los sistemas de transporte, la urbanización, las ciudades y municipios, el trabajo, pero también las condiciones de vivienda, la manera de consumir, la alimentación, la vida familiar, etc., todo esto evoluciona de manera que asegure el crecimiento y la eficacia del proceso de producción autónomo.
El pensamiento científico acostumbra aislar mentalmente de su entorno determinados campos de estudio para teorizar sobre ellos. Así, a la vez que se clasifica y sistematiza un objeto de estudio, se genera un entorno o ambiente no estudiado que, al escapar a la red analítica usual, aparece como algo difuso, desordenado, asistemático.
En todo caso, una de las áreas prioritarias de acción educativa es la ecológica.Es una acción que no puede limitarse a la escuela, sino que tambien debe llegar a la empresa, a la industria, a la institución y al hogar.Se podrían desglosar las asignaciones ecológicas en tareas sencillas, fáciles de realizar, que permitan justamente su adquisición como hábitos de vida.No es la gran acción en volumen lo que trasciende. Es la sumatoria, es la integral de pequeñas acciones concatenadas y sincronizadas en función de bienestar ambiental las que nos dejarán los mejores resultados.De ello depende nuestra calidad de vida.
Rector de la Universidad Bicentenaria de Aragua
gerardoguarismauba@gmail.com
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