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¿Para qué sirve la educación?

La educación es la clave de la felicidad y del progreso de los individuos y de los pueblos

JOSÉ LUIS CORDEIRO |  EL UNIVERSAL
lunes 5 de octubre de 2009  12:00 AM

El fundamento verdadero de la felicidad: la Educación" exclamó el Libertador Simón Bolívar en 1825. La educación es la clave de la felicidad y del progreso de los individuos y de los pueblos. La etimología latina del vocablo educación -exducere, educere, educare- tiene raíces que derivan de fenómenos humanos como "obtener lo mejor de alguien", "desarrollar la sabiduría interna", "alimentar", "criar", "formar", "embellecer", "hacer crecer a otro". La educación es el eje de la vida, de hecho, según muchos, es la vida misma. Millones de personas hoy pasan más de la mitad de la vida educándose o educando a otros. Pero para que la educación cumpla su gran promesa liberadora, tiene que estar centrada en valores de excelencia.

Un gran sueño Venezuela necesita en estos momentos una gran visión, un gran sueño, que le permita salir de la grave crisis donde se encuentra actualmente. El país tiene que pensar en grande, pensar en retos difíciles pero posibles, y también pensar en desafíos que hoy parecen imposibles pero que serán las realidades de mañana. Venezuela precisa un gran sueño, una gran utopía. Ese sueño tiene que estar centrado en una educación de primera: una educación de excelencia basada en valores.

Venezuela tiene que recuperar el rumbo y dejar atrás todos los vicios que la rodean. Pareciera que Venezuela está padeciendo tantos vicios que lo que existe es una gran "vición" en lugar de una verdadera "visión" de país. Tenemos que pasar del país de los antivalores viciados (corrupción, resultados a corto plazo, improvisación, envidia, riqueza fácil, búsqueda de culpables, trabas burocráticas, etc.) al país de los valores visionarios (honestidad, estrategia a largo plazo, continuidad, cooperación, trabajo sistemático, búsqueda de soluciones, estímulos a la producción, etc.). Hay que salir de la trampa circular de que la culpa es siempre del otro: la sociedad culpa al Ministerio, el Ministerio culpa a los gremios, los gremios culpan a las escuelas, las escuelas culpan a los maestros y los maestros culpan finalmente a los niños.

Participación

Para que la educación cambie, todos tenemos que participar activamente. Cada uno tiene que contribuir con su granito de arena, desde su casa, trabajo, comunidad, o asociación de vecinos. Todas las propuestas tanto del sector privado como del sector público son fundamentales para crear una sociedad docente: donde la responsabilidad educativa no recaiga en los alumnos, ni en los maestros, ni en las escuelas, ni en el Ministerio, ni en los padres, ni en las comunidades, ni en las empresas, sino en toda la sociedad.

www.cordeiro.org

 



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