CARACAS, lunes 28 de septiembre, 2009 | Actualizado hace
El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, desea presentarse como uno de los mayores enemigos de la privatización y más arduo defensor del socialismo, y estatismo. Pero casi a diario privatiza lo que hoy en Venezuela representa la actividad más lucrativa: el manejo del riesgo cambiario. Esto ocurre cada vez que su gobierno no suministra suficientes divisas al mercado paralelo y el de permutas, tal y como correspondería para acabar con la actividad especulativa (¿será que existen diversos interesados en que la especulación persista?).
El mejor caldo de cultivo posible para el desarrollo de la actividad cambiaria especulativa lo cocina a diario el gobierno nacional, al mantener un control cambiario que, acompañado de una política de sobrevaluación del tipo de cambio y del salario mínimo, le ha permitido fijar (de una forma artificial) remuneraciones promedio para los trabajadores que gracias al petróleo (no a nuestra productividad) han alcanzado a ser las más altas de América Latina, obviando adrede explicar que ello ha sido posible únicamente al costo de tener que comprar cada vez menos de lo poco que internamente ahora producimos, y exportar cada vez más al resto del mundo lo único no petrolero que nos es factible: nuestros empleos y bonos de deuda en dólares del Fisco, por cierto, a través de los cuales se enriquece a diario una minoría.
En palabras llanas, una buena descripción de esta "revolución bonita" es que la misma ofrece petro-limosnas y misiones a los pobres (i.e. más dependencia, y menos capacitación y empleos productivos), y bonos de deuda, especulación cambiaria, y altísimas ganancias en importaciones, a la clase alta, la nueva elite y la oligarquía: camisas rojas, becas, sueldos y subsidios, contra whisky, gasolina y dólares baratos, además de letras del Tesoro del imperio mismo.
Privatizar el riesgo cambiario, tal y como la frase lo indica, implica dejar la determinación del tipo de cambio en manos de los privados; es decir, del mercado. Mientras que socializar dicho riesgo implica todo lo contrario; es decir, que sea el Estado, a través del Gobierno, quien asuma la determinación del precio del dólar y otras divisas.
El Gobierno puede escoger un tipo de cambio fijo (socialización del riesgo cambiario) o un tipo de cambio flexible (privatización del riesgo cambiario), pero jamás debería hacer lo que viene haciendo: escoger una mezcla de ambos especulativa.
Intervenir unas veces sí y otras no, no es conveniente; menos aún, cuando el Gobierno fija un tipo de cambio y nivel de salario mínimo altamente sobrevaluado y, por tanto, disociado de nuestra productividad, lo cual sólo es posible en un país como Venezuela capaz de mantener un ménage à trois entre Estado, petróleo, y populismo.
Transferir en un 100% el riesgo cambiario de manos del sector privado al sector público (del mercado al Estado -si eso es lo que desean) pasa por acabar de una vez por todas con el control cambiario. No importa si esto ocurre de facto por medio de una oferta diaria y suficiente de divisas, o si ello viene acompañado de un decreto oficial que termine legalmente con Cadivi.
Lo que importa en la práctica es que el Gobierno (por medio de la banca central) acomode a diario toda demanda legítima de dólares y divisas, en vez de hacerlo de una forma esporádica, discrecional y selectiva, forma ésta que intereses petroleros, ministeriales y mezquinos defienden a capa y espada para que la especulación persista, hasta el punto de persuadir al enemigo de la privatización y arduo defensor del socialismo para que en materia de riesgo cambiario éste opte por la privatización misma: al menos, hasta que un día, quién sabe si pronto, éste desista.
Visitante académico en el New School University, NY, EEUU
Profesor del CENDES/UCV
http://www.angelgarciabanchs.com
opinion@angelgarciabanchs.com
MARIÁNGELA LANDO
Fanáticos del cable
Grey's Anatomy nunca deja de sorprenderme. Hay veces que parece estancada, que (...)
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
La vía legal correcta para exigir reparación o indemnización económica a los (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
Correr un maratón es todo un reto, un gran esfuerzo. Correr 500 maratones (...)
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
Más allá de la demostración cívica y democrática, más allá de los ganadores y (...)
MAYTE NAVARRO
Entre grandes cacaos
La semana ha sido peculiar, pues se pensaba que no habría mucha actividad (...)
ANDRÉS CORREA
Latiendo en la cueva
"Este es un régimen condenado y un régimen asesino (...) No hay forma de que (...)
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Hoy 12 de febrero 8 mil venezolanos nos dimos cita en un enorme centro de (...)
Clara Martínez Turco
Puerta Santa
Muy clara y contundente la política que seguirá la Iglesia Católica ante los (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Seguir siendo los mejores, esa es la premisa del papá del RB8 de Red Bull, (...)