El fallecimiento súbito de Ernesto Vogeler sorprendió a todos. El joven empresario, presidente ejecutivo de la importante empresa Protinal–Proagro dejaba de existir; mientras la comunidad empresarial carabobeña se siente consternada con esta desaparición y el vació que deja no solo como empresario exitoso, sino como paradigma del empresario venezolano. Ernesto Vogeler estaba comprometido con su empresa, sus empleados, su ciudad, su país. Un venezolano con valores, compromiso y responsabilidad empresarial, que heredó de su abuelo "don Eugenio Mendoza", pionero de la industrialización en Venezuela y de la responsabilidad social como empresario.
Ernesto Vogeler, aunque nacido en Caracas, graduado en Derecho con honores y con un MBA en Harvard, sus últimos 10 años los vivió intensamente en Valencia, estado Carabobo, al frente de Protinal-Proagro y ocupando la Presidencia de la Cámara de Industriales del estado Carabobo desde 2004 al 2007. No obstante, su amor a su trabajo, su empresa y a la ciudad de Valencia, la cual hizo suya, lo hicieron prontamente ganar la admiración de los valencianos y acreedor en el año 2008 de la "Orden Ciudad de Valencia", y designado Orador de Orden en la celebración de los 453 años de la ciudad. En este sentido, les presento algunas de las reflexiones efectuadas por Ernesto Vogeler ese día, como un reconocimiento a su labor y compromiso, y un paradigma de lo que debe ser un empresario. En su discurso de orden, abogó por la unificación y participación de la ciudadanía en el gran debate que debemos dar por el país, por la ciudad, y propuso entonces, la necesidad de "incorporar una diversidad de voces, de vecinos, de distintas maneras de pensar para que crezca nuestra aceptación y comprensión del punto de vista del contrario y llevemos a Valencia de la mano, a ser líder y modelo de civismo y bonhomía en Venezuela. Siempre sumando y multiplicando, olvidándonos de restar y dividir. Y hagámoslo sin perder la moral pública ni los valores personales y religiosos que compartimos". Decía "los valencianos nunca debemos pensar que hemos llegado a la meta de construir la ciudad que queremos". De manera que también "debemos defender los valores de nuestra valencianidad (...) de lo contrario estaríamos tirando a la basura 453 años de historia y un arrollador presente (...). Y es que Valencia representa el porvenir del país donde nacimos". Igualmente comentó que la creación de una urbe decente y agradable para vivir, a lo que llamó ciudad-ambiente, va más allá de la responsabilidad de un alcalde o de una administración, se requiere de "la responsabilidad de todos los que habitamos en ella; mientras que quienes podemos generar empleos dignos, atractivos, con futuro, tenemos que luchar por seguir ofreciendo esa oportunidad".
Estos no solo eran reflexiones, Ernesto Vogeler se sentía orgulloso y satisfecho de lo logrado por su empresa Protinal–Proagro, al comprobar que llegaban a 1.100 soluciones habitacionales para sus trabajadores en su programa Juntos por tu casa e incorporando a 590 niños en su programa nutricional, "nuestros hijos con todos los hierros.
En su discurso enfatizaba que vivimos tiempos de cambio, tiempos de angustias, tiempos de ser y de hacer, tiempos de lucha por la democracia, la libertad y la libre iniciativa. Tiempos de defender lo que creemos. Tiempos de oportunidad y de formación.
Tiempos estos en los que tenemos que sentir un hondo arraigo, una sensación de pertenencia a una comunidad, a una ciudad que conjugue lo mejor y lo que tenemos que construir. Yo siento ese arraigo en Valencia. Y con "arraigo" quiero decir apego, cariño, responsabilidad por su suerte. Quiero decir el ejercicio diario y activo de nuestros derechos constitucionales, de la vigilante defensa de las leyes y normas que nos rigen en esta ciudad, la permanente necesidad de ser y hacer. Porque el mejor habitante de Valencia es su mejor ciudadano. Y ser un buen ciudadano es tener el más alto puesto en la escala social. Es una declaración de confianza en el porvenir, es un acto de fe en la sociedad. Como nos decía don Eugenio, fundador de Protinal, empresas y fundaciones como el Hospital Ortopédico Infantil y la Universidad Metropolitana "mi único mérito ha sido el de tratar de ser un buen ciudadano.
Ernesto Vogeler, a pesar de su juventud deja una huella, un camino, que servirá de guía para que los empresarios no solo de Carabobo, sino todos los empresarios del país, sigan con entusiasmo y convicción sus ideas y valores. Ernesto Vogeler Mendoza: Un paradigma empresarial.
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