|
compartir
|
Una historia vinotinto con raíces profundas
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de septiembre de 2009  03:31 PM

Desde el Himno. Desde el pitazo inicial. Desde el primer toque. Todo lo que ocurrió sobre aquel césped artificial en El Cairo tendrá ese sabor irrepetible de la primera vez. El gol de Jonathan Del Valle al filo final del primer tiempo y los brazos al cielo cuando el árbitro sentenció la victoria. Todo se inscribe en ese goce único de ser testigo –y los 22 jugadores, protagonistas- de una generación de triunfadores.

Nunca como ahora los jóvenes toman el rol decisivo de la historia. Nunca como ahora, sobre los hombros de la juventud descansó el futuro presente de la Patria. Uno que no se detiene en consultar colores o simpatías ideológicas, uno que simplemente mira al frente y descifra, con la natural evolución de quien tiene en el infinito su porvenir, el camino correcto.

La cancha, rendida a los pies de un seleccionado que luchó con toda el alma contra uno de los favoritos del torneo mundial Sub-20, fue testigo de la decisión impostergable de los jóvenes venezolanos de ir al mundo a gritar que aquí se puede ser diferente. No hubo regalos, cada minuto hubo que batallar contra la fuerza, contra la furia, contra la historia, contra el escepticismo, contra un muro inmenso de lamentos. Pero el ímpetu fue mayor. Los motivos, sobraron.

Nadie, pese a la locura que se podía desatar por ese primer triunfo mundialista, despegó los pies de la tierra. El propio Del Valle, el héroe indiscutible de la jornada, declaró no más terminar el choque, que ahora la mente está puesta en el partido contra Tahití, el segundo paso en esta ruta difícil de Egipto 2009.

Es que los jóvenes que ahora nos lideran ya han aprendido mucho. Saben que todo cuanto hagan será plausible. Saben que ya se convirtieron en una leyenda que abre pasos. Pero saben también que ahora es cuando serán noticia. Como otros tantos jóvenes, que en sus respectivos escenarios marcan una pauta importante en el mundo, en el país que nos toca vivir.

Cada uno asume la responsabilidad y el riesgo que le corresponde. Unos, ganados a la lucha política, los que asisten a África, en la cancha de juego, los que protagonizan series televisivas que le dan la vuelta al mundo por el ingenio y el alto grado de histrionismo desde sus estudios. Los que marcan el camino a seguir con sus instrumentos de la orquesta sinfónica infantil y juvenil con sus atriles enfrente.

En definitiva, esta demostración que nos llena de orgullo, ilusión y esperanza, concretada en la victoria 1-0 sobre Nigeria es el compendio de una generación que desde hace rato vive entre nosotros y que nos impulsa a creer en un futuro presente posible, lleno de retos por asumir con la convicción de que tenemos el equipo, el grupo, la sociedad para completarlos con éxito.

ayanez@eluniversal.com



Más artículos de esta firma

|
compartir
|
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Síguenos desde:
clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
clasificados.eluniversal.com Estampas