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Ernesto Vogeler
NITU PÉREZ OSUNA , VLADIMIR PETIT |  EL UNIVERSAL
miércoles 23 de septiembre de 2009  04:48 PM

Quienes estudiamos en la UCAB de los años 80´s supimos de él desde el mismo momento en el cual inició sus estudios de Derecho. Desde entonces nos contamos entre sus buenos amigos y hoy podemos decir que fuimos privilegiados por eso. Ernesto Eugenio Vogeler Mendoza, fallecido el viernes pasado cuando apenas contaba 45 años, era un terciazo. Una rarísima conjunción de muchas virtudes. Destacadísimo estudiante… pero mejor amigo. Hijo amantísimo de una excelente madre, huérfano de su padre tempranamente fallecido que fue gigantescamente sustituido por un segundo gran padre, a quien amó con total entrega. Hermano cariñoso, nieto que ansiaba entusiastamente seguir la senda marcada por su abuelo, don Eugenio Mendoza Goiticoa. Luego le vimos casarse con una gran mujer, Maíta y a partir de entonces mostrarse como papá abnegado y enamorado esposo. Pero quizás la mayor referencia que se puede dar de Ernesto es que a pesar de venir de cuna de oro su sensibilidad social era de una dimensión superior. Podía entenderse tranquilamente con un tecnócrata consumado con la misma facilidad con la que podía comprender a un trabajador de Macapo, la hacienda familiar, o a un obrero de Protinal o al más necesitado de los mortales. Siempre entendió que el gran legado de su abuelo no era el grupo de empresas sino el acento social con el cual las llevaba. Asumió que su destino era el de ser capitán empresarial al estilo aquel y, por ende, el desarrollo socioeconómico de la masa trabajadora era uno de sus más importantes desafíos. En estos tiempos en los cuales la clase empresarial se subyuga con mucha facilidad él estaba llamado a ejercer un liderazgo empresarial responsable, cercano y conocedor de la realidad popular. Ernesto egresó de la UCAB con honores e inició actividades en las empresas familiares… desde posiciones muy humildes. Siempre decía que había que conocer las cosas desde abajo para llegar a entenderlas verdaderamente. Posteriormente egresó de la Escuela de Negocios de Harvard con el título de Master en Administración de Empresas. De regreso al país, optó por mudarse a Valencia para trabajar en un cargo mediano en Protinal, cuando aún era una empresa de la familia. Se asimiló a la vida valenciana de tal manera que devino en protagonista del quehacer carabobeño. Allí le consiguió el proceso de venta de la empresa a un grupo extranjero. Estos inversionistas, después de un profundo análisis, decidieron darle la oportunidad a un hombre que no sólo la conocía sino que estaba lleno de gran entusiasmo. Desde hace 10 años Ernesto Vogeler se convirtió en presidente de Protinal para complacencia de nuestra generación y de muchos venezolanos que hoy son beneficiarios de su empeño por fortalecerla, mejorarla, humanizarla y ampliarla. Murió de un infarto inexplicable que nos robó su presencia física para siempre. Pero jamás podrá alguien robarnos el recuerdo de la sabrosa sonrisa que le caracterizaba, de su don de gentes, de su venezolanidad a toda prueba, de sus ganas de hacer país y del gran trabajo gerencial que ya venía desarrollando. Se puede decir con propiedad criolla que perdimos a nada menos que todo un palo de hombre. Pero eso es incompleto y minimizaría el asunto. Realmente fueron las grandes mayorías silentes y necesitadas… las que perdieron al mejor y más eficiente de sus aliados.
pereznitu@gmail.com



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