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Letras a una amiga que escribe
SANTIAGO QUINTERO |  EL UNIVERSAL
lunes 21 de septiembre de 2009  01:52 PM

A ti que lees, A ti que sientes...
A ti que luchas por encontrar
una verdad divina...

El Tiempo, convertido en una ráfaga de cielo, aproximó de golpe a los dos rostros que se encontraron en un espejo de agua entre dos galaxias expectantes.Un pulsar llevaba la cuenta de los instantes, dejando una chispa inédita como obsequio al movimiento que se contempla en sí mismo.

La Creación como el ejercicio vocacional del Ser, la Construcción como el quehacer de las manos que al pensar, se reúnen para elevar a lo más alto su encuentro de palmas iguales, en la acción que levanta su templo de oraciones. Aspirar la eternidad en un momento en que llenamos los pulmones con el oxígeno de nuestra peculiar forma de vida, aquella que se derivó del beso del Sol a las plantas para sublimar a sus almas clorofila... Vínculos que nos unen en el plano que trasciende al momento que solo consideramos nuestro, sin saber que hemos vagado surfeando la ola temporal en aquella roca de meteoro que se transformó en vida…Y dime si dentro de ti no oyes tu corazón partir, y si dentro de ti todo se ha ido, y todo está por llegar, y todo es nuevo y vuelve, como dejó el poeta saber al escribir en el viento con una bufanda suelta a la brisa sobre una hebra de tu cabellera. Así, el Universo pleno adquirió tu nombre en un crepitar intenso de estrellas....

Escribe, y en cada uno de tus escritos, coloca un pétalo de las rosas de tu jardín. Una buena mañana, cuando las tormentas pasen y el día aclare, tus rosas radiantes serán el testigo de aquellos pétalos que se fueron a explorar ignotos parajes, tan lejanos a ti pero a la vez tan cercanos, que pudiste reconocer ese brillo que solo creías presente en tus pupilas. Besos y abrazos fraternos, que tu humanidad siga creciendo sin fin, es el destino de las almas que solo prosperan en la plenitud del ser.

Aplausos para esas letras, esos principios, los tuyos, y esos sentimientos. En efecto, hay que abonar la tierra con la fértil fraternidad. La fraternidad nos lleva a considerar el plano de los demás en primera persona, como lo hacemos con nosotros mismos. La fraternidad nos permite ver las virtudes de los demás y nos aparta del camino de ver solo sus defectos. La fraternidad nos hace sensibles ante la injusticia, ante la carencia del afecto.

Pero ciertamente es la comunicación la piel de la fraternidad. Sin comunicación no podemos sentirnos, no podemos tocarnos, nos estaría vedado hasta el propio y maravilloso descubrimiento propio. Ese que transitamos por el camino efímero que llamamos vida. Porque, si podemos disfrutar de vivencias trascendentes ¿Cómo es que permitimos que el poder nos haga egoístas y que no aprendamos a comunicarnos con el prójimo? Allí es donde, desnudos del orgullo y razón, debemos abrir alma y corazón para que las cosas a nuestro alrededor y desde nuestro interior se expresen. Ese, es el real código de la poesía, y por ello, es que vale la pena vivirla. Besos y abrazos desde tu corazón, que el bienestar y la felicidad sean contigo.

Al final entiendes que la comunicación es el ejercicio esencial de lo que vive y de lo que yace inerme, porque la comunicación es la armonía con la que el todo se ordena. Entonces cuando te comunicas aprendes de la otra entidad tantas cosas de ti que se encontraban en ella, pero que no podías ver porque las llevabas ocultas en ti. Es por ello que el silencio debe ser como el conticinio nocturno, que te permita ver, aun en medio de un infinito silencio, la profundidad comunicativa de las estrellas que a la noche iluminan... Independientemente del dolor de humanidad que transpiras al escribir, el cuásar vuelve a casa si la estrella colapsa para buscar un beso en tu corazón, porque renace en el nido donde todo amor se cultiva.

Sigue escribiendo y expresándote, que mis letras no son más que gotas de agua que caen cuando condensan las nubes que sublimadas se han formado de tus efluvios.Un gran abrazo y que la alegría de vivir siga llenando de vida tus pupilas para la Poesía.
Allí donde las calas duermen, allí donde las calas viven.

santiagoquintero@gmail.com



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