Todos los peretos e insumos incorporados al arsenal son ultra-indispensables
Preclaro. Sólo un ser iluminado como él, superdotado, sagaz, precavido, sensibilizado, fuera de serie, cumplidor a carta cabal y un largo etcétera de atributos, privativos de estas deidades, seres de otra galaxia, incomparables e irrepetibles, podría haber tenido la visión para proceder como procedió con la anticipación debida y la celeridad requerida para adquirir utensilios y adminículos con los que se podrán aniquilar, para siempre, los males heredados de la cuarta putrefacta, los cuales, pese a toda la dedicación y esfuerzos de los ejércitos emancipadores, persisten como manchas rebeldes en la gloriosa quinta socialista.
Fue así, y sólo incurriendo en gasto mínimo, justificado e impostergable, que el Hiperlíder se apertrechó con adecuados y suficientes aperos tecnológicos, polivalentes y maxiútiles, a los fines de navegar las bondades de esta bonita revolución castro-vernácula, una revolución -como está documentado- plural, tolerante, incluyente, no violenta, garante de libertades y derechos y nada, pero que nada, represiva.
Muchas han sido las críticas oportunistas, malsanas, tendenciosas, injustificadas, terroristas y golpistas por las compritas de oportunidad realizadas en el mercadillo de antiguallas bélicas durante la reciente visita a los predios del hermano-camarada Putín. Es pura envidia cochina. Pura campaña mediática. Puro misil contrarrevolucionario contra el Hiperlíder Sideral.
La verdad es que todos los peretos incorporados al arsenal son ultra-indispensables en estos tiempos señeros del "poseso" y de aceleración revolucionaria. Los submarinos convencionales se requieren para navegar por las ramblas bolivarianas, anegadas y llenas de lagunas por las lluvias. El submarino atómico tendrá su utilidad surcando el nuevo Guaire, descontaminado por Juan, desodorizado por Jorge y ornamentado por Jacqueline. El mismo río en el que añora el Hiperlíder darse un refrescante chapuzón.
Para los helicópteros se reservó la volada tarea de alcanzar los precios de alimentos, medicinas, útiles escolares, repuestos y demás productos de consumo masivo, actualmente por las nubes. La misión asignada a los tanques y carros de combate es proveer mediante tácticas asimétricas agua, electricidad, viviendas y empleos dignos; insumos a hospitales; mobiliario y materiales didácticos a la chorrera de escuelas bolivarianas sembradas a lo largo y ancho de la Patria Grande.
Con cohetes antimisilísticos serán combatidas la gripe AH1N1. También el repunte de enfermedades endémicas, de vuelta después de años de erradicadas. Y, con los aviones Sukoi-30, se brindará seguridad a los ciudadanos.
El reto mayor, la misión hasta ahora imposible, se acometerá con la bomba nuclear a desarrollar en camaradería con Irán: pulverizar la basura de Caracas, con la que nunca pudieron Barreto, Bernal, Rodríguez ni Faría.
msanmartin@eluniversal.com
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