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Los juguetes bélicos de nuestro niño

Mientras gastan 2 mil millones en armas, aprueban una ley contra juguetes bélicos

ROBERTO GIUSTI |  EL UNIVERSAL
martes 15 de septiembre de 2009  12:00 AM

Mientras el país se estremece aún por el temblor fuerte del sábado, no se termina de evaluar los daños materiales y la gente espera algún gesto, alguna palabra, una muestra de interés en el asunto (¿cuáles son, por ejemplo, los planes de prevención y la forma de reaccionar ante un evento de mayor magnitud), alguien que llega de una larga gira de shopping bélico actúa como si nada hubiera pasado, embebido en sus propias obsesiones, ajeno y lejano a la realidad verdadera.

Es obvio que por muchas razones y durante demasiado tiempo ha sostenido la forma de involucrarnos en su agenda, dictarnos la pauta del debate nacional, arrinconarnos en su propio terreno y convertirnos en replicantes crónicos de cualquiera de sus ocurrencias y este domingo nos dictó la cartilla de sus prioridades: armas, armas y armas. Dos mil 200 millones de dólares en compra de quincalla bélica rusa (tanques, cohetes, además de un eventual desarrollo de energía nuclear bajo la sombrilla de Putin), para una eventual guerra convencional con EEUU (¿dónde quedó la estrategia de la guerra asimétrica?), en defensa de nuestro (¿nuestro?) petróleo en contra de un supuesto enemigo que puede terminar con la fantasía en cuestión de horas.

En los próximos siete años Rusia planifica aumentar en 120% la fabricación de armas convencionales y hacia el 2010 diversificar la producción de más de 120 empresas que lanzan piezas de artillería, vehículos blindados, sistemas tácticos de defensa aérea y armas de tiro. Así que un pequeño país repleto de petróleo, bajo el mando de un militar inflamado por fantasías guerreristas y delirios de grandeza, se convierte en cliente ideal para la cada vez más floreciente industria de la muerte (con facilidades de crédito y precios accesibles) que Vladimir Putin ha montado sobre los escombros de la vieja URSS.

Pero mientras el niño ya viejo y casi obeso se pasea por Tula (usina primigenia y arsenal histórico del armamentismo ruso) escudriñando tanques, manoseando misiles tierra-aire y salivando con los sistemas de defensa antiaéreos, aquí la Asamblea Nacional aprueba una ley contra videojuegos y juguetes bélicos porque "los niños resultan seriamente afectados por los juguetes bélicos, pues su violencia es trasladada a la vida cotidiana".

Esa loable preocupación por salvar el talante pacífico de nuestros niños resultaría válida si desde la más alta posición de poder desapareciera el discurso de la violencia, si no se le dieran muchas de esas armas (las livianas) a grupos de violentos y delincuentes, si se iniciara una campaña para el desarme de la población, (una de las causas de la 14 mil muertes anuales en hechos de violencia) y si unos de los hijos predilectos de Putin, antes que dedicar sumas mil millonarias a alimentar la violencia, las invirtiera (sin corrupción) en la solución de los verdaderos problemas.

rgiusti@eluniversal.com



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