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¿Virago?

Un buen paradigma educativo no incita a la violencia ni al engaño sino al bien y a lo legal

ALEJANDRO ANGULO FONTIVEROS |  EL UNIVERSAL
jueves 27 de agosto de 2009  12:00 AM

El Estado permite el deporte pues no sólo tiene un fin salutífero sino educativo. Educar es perfeccionar el intelecto y la moral de niños y jóvenes.

La gente es influida en la medida en que el deporte se observa por más personas. Cada vez es mayor su influjo pues capta audiencias mucho mayores que cualquier otro espectáculo al nivel mundial. Los deportistas son ídolos, modelos de conducta y su deber de dar buenos ejemplos es mayor porque en la praxis sustituyen a quienes por su preparación científica e intelectual están mejor preparados para educar. En una humanidad tan amenazada por el desacuerdo y la violencia, los deportistas no deben agregar más violencia e ilegalidad sino crear un clima de entendimiento al través del respeto a la Ley. Sólo así será legítimo su innegable ascendiente.

Atenta contra la moral el engañar y si es muy grave hasta contra la ley penal: estafas -y muchas- también ha habido en el deporte.

Desde el recién finalizado Mundial de Atletismo de Berlín se investiga si la sudafricana Semenya, ganadora de los 800 metros planos, es mujer u hombre. Años atrás la atleta hindú Soundarajan no aprobó la prueba de género, se le reputó hombre e intentó suicidarse. Otro hindú, el atleta Bhai, tampoco superó esa prueba.

En Venezuela nació el mejor falsificador de bates ("encorchados") que además son muy peligrosos porque la bola sale con mucha más fuerza y un lanzador puede morir. Con una "mecha" se les abre un hueco por su parte más gruesa, se profundiza y rellena con corcho. No es fácil descubrir la trampa porque los bates siempre tienen un mínimo redondel que deja el torno. Un bate así se ha usado a veces en Grandes Ligas durante toda una campaña. Algunos bigleaguers hasta le mandaron bates aquí a ese venezolano para que se los "arreglara". Fue beisbolista profesional y, por ironía, lanzador.

Imagínese el último partido de la mal llamada "Serie Mundial" (puesto que sólo juegan equipos de un solo país) que representa para los ganadores un gran provento económico y supóngase que el jonrón decisivo fue con un bate encorchado e ilegal: una perfecta estafa.

En la caballística criolla: en 1993 se acusó en Caracas al presidente del Hipódromo de que su caballo no era venezolano sino estadounidense (estaba prohibida la importación ). Y en el Campeonato Nacional Ecuestre 1989 se descalificó al ganador porque su caballo compitió con los cascos insensibilizados (y en ventaja por no sentir dolor y saltar con más brío) y fue declarado campeón un distinguido general, famoso no sólo por ser gran jinete sino por circunstancias políticas.

En estos casos pudo haber habido dolo preexistente y, de ser así, probables estafas. No sé cuál sentencia se dictó en sendos juicios, en los que ejercieron prominentes abogados.

aafontiveros@cantv.net



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