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Purgatorio
RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
jueves 20 de agosto de 2009  03:57 PM

En la más reciente novela del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, Purgatorio (Alfaguara, 2009), asistimos a la conjunción perfecta entre la realidad y la fantasía. Es como si de pronto los límites entre lo verosímil e inverosímil quedaran disueltos, para hundirnos sin piedad en el territorio de lo metafísico, y perdernos para siempre en sus melindrosas profundidades. Nada de lo descrito está fuera de su sitio: todo está orquestado para quedar atrapados en un delicioso laberinto de situaciones, que hacen de esta novela un prisma de posibilidades estéticas. La obra es la suma de intenciones, en la que lo policial, lo romántico, lo erótico, lo irreal, lo ontológico, lo cotidiano, lo escatológico, lo político y lo literario se dan la mano, en una simbiosis inaudita, delicadamente entretejida, que permiten diversidad de lecturas y de comprensiones (si tal cosa es posible), para así no poder escapar de su mundo de confluencias y divergencias, de encuentros y desencuentros, de certezas y de ilusiones, de tristeza y de inmensa felicidad. Un verdadero purgatorio.

La multiplicidad de planos narrativos -que podría ser obstáculo en cualquier texto novelesco para su abordaje y la prosecución lectora- en Purgatorio es una necesidad intrínseca a la propia estructura de la obra, al tiempo que le confiere fluidez y organicidad. Sin ese complejo entramado nada de lo contado por el autor tendría sentido. La fuerza interna que logra imprimirle Martínez a su novela, se transforma de pronto en el motor que posibilita el avance sin tropiezos de la "historia", hasta llevarnos a cimas extraordinarias desde donde oteamos en perspectiva la gigantesca dimensión humana de los personajes.

Emilia Dupuy espera desde hace tres décadas a Simón Cardoso, quien fuera detenido por los militares (y luego desaparecido), como lo fueron también cientos de miles de sus compatriotas en la cruenta dictadura que rigió los destinos de la Argentina de los años setenta. A pesar de que las autoridades y sus propios compañeros de época, lo dan por muerto, Emilia no se resigna a ese destino de viuda, y cada día se prepara para su regreso. Un mediodía, Emilia creyó haber visto a su esposo en un salón de Trudy Tuesday, hablando con dos desconocidos. Los únicos detalles que no concuerdan para ella, es que Simón lleva puesta la misma ropa de hace treinta años cuando fue apresado, y conserva intacta la lozanía de su juventud.

A partir de este hipotético episodio -que electriza la piel-, despliega Martínez todo su ingenio narrativo, para entregarnos una historia plural, envolvente, que busca a toda costa la verosimilitud, a pesar de estar impregnada de fantasmas, de hechos inexplicables. Bien avanzada la historia el novelista se incorpora en la trama como personaje, para ayudarnos a desvelar el misterio en torno al supuesto regreso de Simón. Si bien es cierto que las interrogantes existenciales del escritor son las mismas del lector (a la hora de intentar la compresión racional de los hechos), su presencia busca el equilibrio, la sindéresis, el no caer de manera abrupta en el vórtice de la ficción, manteniendo con firmeza el fiel de la balanza sin que eso se traduzca en fiasco o en desconcierto. Su incursión como personaje en el momento de mayor tensión es un recurso narrativo acertado, porque le permite ir de la mano con el lector y desvelar entre los dos a una Emilia desquiciada por el dolor, hundida en la ilusión de su fantasía.

Percibimos a un narrador que echa el todo en una historia multifacética, profunda, difícil de contar sin caer en la truculencia, que deja al descubierto una realidad continental que aún hoy no deja de inquietarnos frente al avance de proyectos hegemónicos y autoritarios en la región. El autor de Purgatorio es el novelista maduro, decantado por la vida, que va más allá del mero hecho narrativo, para entrar en la reflexión ética (sin moralismos), que indaga en las profundidades del pensamiento, en el dolor humano, en las eternas preguntas filosóficas del ahora y del después de la vida terrena, pero sin darnos respuestas. Sus incertidumbres son las mismas nuestras. ¿Qué dudas caben?
Purgatorio es la mejor novela de Tomás Eloy Martínez. Y no sólo eso: es la más importante novela en lengua española en lo que va de siglo. Una verdadera obra maestra del género.

rigilo99@hotmail.com
www.espacio-limite.blogspot.com



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