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Realidad

Los venezolanos viven en una democracia perfecta y en pacífica armonía

MICHAEL ROWAN |  EL UNIVERSAL
martes 11 de agosto de 2009  12:00 AM

Los venezolanos tienen un gran problema en lo que a reconocer la realidad se refiere. Viven en una democracia perfecta y en pacífica armonía. Están construyendo la revolución social más avanzada para erradicar la servidumbre que ha conocido la humanidad. La igualdad es un sueño en todas partes, salvo en Venezuela, donde es una realidad. El hecho de que se escuchen voces de discordia es una prueba contundente de que la democracia de Venezuela está llena de vida y de que su revolución es histórica. Esas voces son alentadas por una enorme conspiración contra la pacífica revolución, una diabólica conspiración que siente envidia del éxito de la revolución dentro de sus fronteras y en el extranjero.

Quienes han caído en desgracia, quienes son corruptos hasta los tuétanos y quienes ansían el regreso de la esclavitud y la explotación están alterando la paz de la revolución con mentiras repudiables. La calumnia no es sólo un pecado contra Dios; también es un crimen contra la revolución, el Estado y el pueblo. La verdad es que la pobreza, la inseguridad, la carencia de vivienda, las ejecuciones a manos de fuerzas del Estado, los secuestros, el narcotráfico, la trata de personas, el terrorismo, el robo, la guerra, el genocidio, el racismo, la falsedad, la corrupción, los fraudes electorales y la represión de las libertades de expresión, de reunión y de culto son todos horrores del pasado. Como sabe todo el mundo, la revolución virtualmente ha erradicado estos horrores, que son engendros de la oligarquía.

Sin embargo, los que conspiran contra la revolución son tan astutos como el diablo. Estos oligarcas sin redimir, quienes sometieron al pueblo durante la Cuarta República, ahora están proyectando sus crímenes del pasado en la revolución del presente. Semejante Gran Mentira es un pecado imperdonable. Ni siquiera Dios toleraría tal transgresión. Por lo tanto, los viejos medios deben ser liberados para el pueblo y se debe encarcelar a los mentirosos.

Así que si escucha voces procedentes de la tumba, de la cabeza ensangrentada de un niño muerto en la calle, del familiar de un secuestrado, de quienes lloran en la habitación contigua o del millón de venezolanos que han huido del país desde que comenzó la revolución, admítalo: usted está alucinando. Usted está escuchando voces. Usted es un delincuente.

michaelrowan@gmail.com

Traducción: José Peralta




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