"Lo que he recibido me ha demostrado la importancia del premio y lo serio que lo toma el mundo literario"
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Hace falta, todavía, hurgar en el pasado histórico latinoamericano. Es por ello que el escritor colombiano William Ospina, ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en su decimosexta edición por su libro El país de la canela, decidió adentrarse en el mundo de la Amazonia del siglo XVI, de la mano del cronista y poeta Juan de Castellanos, para producir tres novelas. La primera, Ursúa; la segunda, El País de la Canela y la tercera, La serpiente sin ojos, aún en gestación.
-¿Su obra se conoce ahora más por el premio recibido?
-Yo siento que sí. Sobre todo se han reactivado mucho la circulación y los comentarios sobre ellas. Ha habido una gran abundancia de reseñas y opiniones, tanto de El país de la canela como de Ursúa y en general en Colombia ha habido mucha alegría por parte de los lectores. La respuesta que he recibido me ha demostrado, más allá de lo que yo pensaba, la importancia del premio y lo serio que lo toma el mundo literario.
-Al leer se siente la mano poética, ¿fluye la poesía en usted?El país de la canela
-No es mi intención, aunque es el lenguaje al que estoy más acostumbrado y en el que he escrito mis primeras obras. Yo siento que la poesía y sus recursos son instrumentos útiles para la narrativa, que tiene su propio ritmo, su propio tono. Pero cuando se trata de suscitar un mundo perdido, un mundo que no es el mundo en que vivimos hoy, siento que la poesía nos da recursos para traer de una manera condensada cosas que de otra forma habría que describir mucho más largamente.
-¿Qué motivación ha habido para la creación de estos relatos, además de Juan de Castellanos?
-La labor de Castellanos fue muy importante e inmensa. Pero ya es muy significativo el hecho de que esté olvidado y que se haya leído tan poco. Eso evidencia que ha habido cierta dificultad y cierta demora en nuestra cultura para asumirse en su complejidad. Extraña que no haya sido leído Castellanos y que no haya sido valorado en lo que yo considero su justa dimensión porque él pertenece al costado más aceptado de nuestra realidad americana, que es el del aporte español. Uno diría que, si hubiese sido un poeta indígena, tal vez entendería que nos hayamos negado tanto a escucharlo. Incluso, si hubiese sido un poeta africano. Lo que quizás hizo que fuese tan difícil aceptarlo es que no era un español convencional, sino alguien con mentalidad de Renacimiento, que pertenecía menos a la tradición aldeana que a la tradición de imperio que dialogaba con Italia.
-¿Cuánto falta para , la tercera novela de la trilogía?
La serpiente sin ojos
-Le falta como un año o año y medio de trabajo. Está la estructura de la novela definida, y yo diría que unos diez capítulos escritos. Ahora mi propósito es dedicarme lo más intensamente posible a terminarla y, con ella, a resolver cabos sueltos que la Historia ha dejado por allí, porque aunque cada novela está terminada en sí misma y no es necesario leer las otras, yo siento que el que las lea en su conjunto podrá ver como el gran fresco de lo que fueron esos primeros viajes por el Amazonas.
-Sin duda esta trilogía obedece a un plan suyo, pero ¿quedan todavía muchas cosas por contar?
-Las historias de la Conquista serían incontables. Yo siento que hay muchas novelas por escribir. No se trata solamente de los episodios, porque uno podría contar sin cesar y en todo el continente lleno de culturas distintas, civilizaciones distintas, lleno de dramas y batallas, tragedias, dioses, mitos, pero, por otra parte, lo más importante no son ni siquiera los hechos y los episodios sino las aventuras del lenguaje originales y nuevas que puedan inspirar.
-¿A qué se va a referir en su discurso?
-Para mí es fundamental expresar mi gratitud y reconocimiento por el premio, por la obra de Juan de Castellanos. Es un llamado a la reconciliación de nuestras memorias, a valorar con igual intensidad nuestro pasado indígena, nuestra conciencia europea y el aporte africano. Lo he llamado Elogio de las causas.
-Se dice que una de las razones de haber ignorado a Juan de Castellanos es porque denunciaba las masacres contra los indígenas...
-No creo que esa haya sido la principal razón, porque otros hablaron, como Bartolomé de Las Casas, que hizo una denuncia vehemente, dolida, intensa. Pienso que la razón por la cual Castellanos fue ignorado y marginado es porque se atrevió en un poema, no en una crónica, a tomar prestadas palabras de las lenguas indígenas y de los Andes para llamar las cosas de acá en castellano. El haber comenzado el mestizaje de la lengua, haberse atrevido a rimar ilustres palabras latinas con palabras cumanagotas, taínas, náhuatl y quechuas produjo un choque en la sensibilidad española en su tiempo.
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