CARACAS, jueves 16 de julio, 2009 | Actualizado hace
La compra de votos es una lacra tradicional en las democracias del Hemisferio. Tanto que en Puerto Rico, en 1938, Luis Muñoz Marín y su Partido Popular Democrático irrumpieron con el exitoso lema "Vergüenza contra dinero", apelando a la conciencia popular para combatir ese flagelo.
Una década más tarde Eduardo "Eddy" Chibás hizo suyo el lema para combatir la corrupción que ahogaba la incipiente democracia de Cuba. Su dramática muerte el 16 de agosto de 1951 torció para siempre el destino político de esa isla.
El lema se archivó y en el siglo XXI se universalizó la compra de votos: Hoy son países enteros los que en las Américas se alquilan al mejor postor económico, en cabeza de mandatarios prostituidos.
Al frente de esa amoral comparsa baila el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, un celestino llamado José Miguel Insulza, fracasado como candidato a la presidencia de Chile, que logró su chamba por vía de cambalaches y componendas subsidiadas. Ahora brega repetir en una reelección subastada.
Bajo su dirección la OEA pasó de ineficaz e inocua a convertirse en un repulsivo adefesio, con una gavilla de presidentes -esencialmente golpistas, magnicidas o antidemocráticos- transformados en árbitros de lo que es "democracia" en todo el continente.
Proponen una integración latinoamericana basada en caudillismos y culto a la personalidad, fundamentada en el ocaso de las libertades individuales, en el desequilibrio de los poderes públicos, y en la desaparición de la transparencia y de la honradez.
Postulan una alianza de rebaños desesperados y desorientados que "voten" ciegamente por su propia y definitiva perdición a punta de billetes, abusos y fraudes. Ese es el panorama que ofrecen para el siglo XXI.
Pero de repente aparece la inevitable reacción pendular: A partir del descarado despliegue de doble moral contra los pueblos de Cuba y Honduras parece resucitar una ola de revulsión que puede generar una nueva identificación con valores de honestidad e integridad.
Al norte sale México y lanza al pajón de la historia al movimiento que se llegó a considerar parte fundamental de esa ola "irresistible": El PRD del hoy patético Manuel Andrés López Obrador. Al Sur Argentina tira por la borda al archicorrupto dueto de "Bonnie & Clyde" Kirchner con una contundente derrota parlamentaria.
Y si por todo el Hemisferio la vergüenza continúa derrotando al dinero, entonces la reelección del proxeneta chileno estará en un auténtico pico de "coragyps atratus" - o sea: de zamuro venezolano.
aherreravaillant@yahoo.com
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