Los malos hábitos son capaces de derrumbar hasta la mayor empresa del mundo
La caída en insolvencia de GM en EEUU y su rápida salida del proceso de atraso judicial la próxima semana, genera muchos aprendizajes para el diseño de mejores políticas industriales en Venezuela. Desde hace 30 años a GM se le pronosticó que terminaría en un proceso de atraso judicial debido a que cuando la comparaban con las empresas japonesas o europeas se veían ineficiencias y desviaciones en sus procesos productivos tales como: la producción de autos de alto consumo de combustible por milla, elevados costos laborales por hora-hombre, mantenimiento de asignaciones de pensiones para la vejez que se hacían impagables, y retraso en el diseño de productos. Aún con todas esas deficiencias GM se mantuvo como la empresa más grande del planeta pero en el fondo se convirtió en un elefante blanco. Como los empleados, pensionados y ejecutivos no quisieron llegar a un plan de reorganización amigable para hacer los ajustes por sí mismos de reducirse sueldos, desarrollar mejores vehículos, la empresa se fue llenando de grasa e ineficiencia que la hicieron inviable financieramente.
La solución luego de tantos años de correr la arruga para evitar enfrentar sus verdaderas realidades tuvo que venir por la vía compulsiva y judicial y no por la reorganización amigable. El plan de reorganización aprobado para sacar a GM de la bancarrota consistió en bajar los costos por hora-hombre para igualarlos a los de la competencia, hacer accionistas a los pensionados y a los acreedores para hacer que sus beneficios dependan de los resultados financieros de GM y no de rentas desligada a la producción, y reducir las capas de burocracia que impedían la acción expedita ante los cambios en el mercado. En pocas palabras la reorganización de GM para su reflotamiento consistió en tomar las "mejores prácticas" dentro de lo que ya venía haciendo desde hace muchos años la industria automotriz. GM se dio cuenta que los malos hábitos y la arrogancia son capaces de derrumbar hasta la mayor empresa del mundo.
En Venezuela tenemos mucho que aprender de la experiencia GM. Todos en Venezuela sabemos que estamos llenos de malos hábitos, al igual que lo sabía la gente de GM. No hay valores familiares suficientes para brindarle a los niños hogares estables que permitan el desarrollo de los talentos ni la convivencia en sociedad, no hay estímulo ni suficiente formación para los maestros para crear una fuerza laboral creadora de nuevas industrias, no tenemos gobiernos eficientes que desarrollen la infraestructura a bajo costo y generen la protección y la seguridad social que requieren los ciudadanos. Por la renta petrolera hay un desligamiento entre la productividad nacional y los ingresos gubernamentales lo que genera poco interés por la producción nacional y mucha actitud en controlar la renta petrolera.
Como con GM todos sabemos que en la medida que la población venezolana aumenta cada día, la renta petrolera alcanza menos. Al igual que GM, Venezuela tarde o temprano tendrá que hacer ajustes a sus hábitos sociales, a sus leyes y a su burocracia para tomar el camino de la productividad nacional e imitará las "mejores prácticas" de política industrial de China e India.
alexsucre@hotmail.com
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