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Las guacharacas

Fidel y Raúl Castro, vuelven con honores a la OEA, apadrinados por Chávez, nada menos

ASDRÚBAL AGUIAR |  EL UNIVERSAL
martes 7 de julio de 2009  12:00 AM

Cada vez que Chávez se da valor para arremeter contra los enemigos que a propósito se inventa -como soldado y autócrata de oficio- al unísono se hacen al vuelo, gorjean como chachalacas, las damas que en su nombre cuidan de los Poderes Públicos. No se requiere hurgar en los intersticios de nuestra vida política para afirmar, de suyo, que si de algo carecemos es de la separación e independencia de órganos constitucionales que nos lega la modernidad, como fundamento de la democracia y por exigencia del Estado de Derecho.

Imagino a estas damas de porte altivo cada fin de semana, tensas, irascibles, diminutas, con la respiración contenida y sentadas frente a sus televisores de plasma, esperando el inicio de la misa ritual, ¡Aló Presidente!

Las veo fuera de sí, en trance budú, cuando el sumo sacerdote y oráculo de todos los tiempos, el mismo traficante de ilusiones, Chávez, hace aparición y las intima con el dedo que tanto provoca desmayos en esa otra dama, jefa suprema de la ciudad capital.

Ahora irritadas y por efecto reflejo, todas a una vuelven por las suyas y protestan la disonancia sacrílega de la Corte y del Congreso hondureños. Éstos, en su armonía por contraste, guiados por una partitura constitucional de factura democrática, predican a favor de sus autonomías. Cada uno hace lo suyo y uno a otro se conmina para que todos, de conjunto, incluido el Presidente, hagan lo propio y en sus diversidades funcionales sostengan vivo el canto de la democracia, extraños a los chillidos.

De la presidenta de nuestra asamblea nada cabe esperar. Entiende que en la revolución su mando no es tal, porque Chávez hace y piensa por ella mientras ella se ocupa de repartir bancas y prebendas entre los íntimos.

De la defensora del pueblo todo cabe esperarlo. Es autista, tozuda con su credo: Chávez es el mismo pueblo y su dedo encarna la voluntad del colectivo; cosa que le ocurre de igual modo a la celebérrima musa del poder electoral, prolongación del alcalde subalterno a quien mientan Jorge Rodríguez y se irrita con los graznidos de mando que le dedica su guacharaca vecina.

La Fiscal, cabe suponerlo, se repite monótonamente, hace ley sus graznidos gallináceos: ¡No investigo los dólares imaginarios de Zelaya, como tampoco los imaginarios dólares de Antonini!

El problema lo presenta la otrora secretaria "constitucional" del Gobierno y a la sazón dama ciega de la Justicia. ¡Y es que si bien y al igual que sus pares decide meterse en honduras, muestra disonancias nada propias de su especie vocinglera. Se muestra sin doblez como el mismísimo Presidente cubano, quien habla de democracia y hereda el poder de su hermano y pide cárcel económica para el pueblo hondureño reclamando liberen a su pueblo de la suya, por injusta e inaceptable.

La señora Morales exige al oráculo de Sabaneta retirarse de la OEA y desacatar a la Corte y a la Comisión Interamericanas de Derechos Humanos, por intrusos. Entre tanto, alza su grito trepidante para vocear que "Venezuela debe sentirse orgullosa de pertenecer" a los organismos interamericanos: ¡Ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario! ¡Con tanta armonía vocinglera hasta Chávez ha de poder sus barbas en remojo!

Los defectos de la Constitución de Honduras: Lo que no gusta, por el efecto silenciador que tiene sobre el escándalo gallináceo de las mujeres de la revolución, es lo armónico de la partitura democrática y constitucional hondureña. Su artículo 3 ordena "la insurrección" contra todo gobierno que use "medios o procedimientos" que la quebranten. Su artículo 4 declara "traición a la patria" el intento de frustrar la alternabilidad democrática y la prohibición de reelección presidencial. El artículo 239 hace cesar en sus funciones y castiga con pérdida de la ciudadanía al gobernante que intente reformar la prohibición constitucional mencionada. La Fuerza Armada tiene el deber constitucional, según el artículo 272, de sostener las elecciones libres y asegurar se respete la prohibición de reelección presidencial. Su Jefe no es ordenanza del mandatario de turno, sino un oficial electo democráticamente por el Congreso. En fin, conforme a los artículos 373 y 373, no caben las consultas o invitaciones a constituyente para hacer lo que la Constitución prohibe de modo absoluto: subvertir la forma democrática de gobierno fundada en la separación de poderes, en la alternabilidad, y en la imposibilidad de que los gobernantes se eternicen en el poder. Y punto.

Para el Guinnes: Fidel y Raúl Castro, vuelven con honores a la OEA, apadrinados por Chávez, nada menos. Superan su aislamiento sin nada a cambio. El Presidente del Congreso hondureño, electo para ejercer como interino hasta las elecciones de noviembre, es sometido a cuarentena junto a su pueblo.

correoaustral@gmail.com



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