selva lluviosa, caudalosos ríos y cimas talladas por glaciares esperan a los amantes de las caminatas | ROBERT D. HERSHEY Jr./TNYT
|
|
En 1908 la revista "The Spectator" describió la Ruta Milford, que tiene 57 kilómetros y atraviesa el Parque Nacional Fiordland que se encuentra en la isla Sur de Nueva Zelanda, como "la mejor caminata en el mundo". Un honor aún vigente, un siglo después, entre excursionistas conocedores como lo fue sir Edmund Hillary.
El parque, que forma parte de Te Wahipounamu, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es de una impresionante belleza, ya que conjuga una rara combinación de selva lluviosa, caudalosos ríos y cimas talladas por glaciares que forman paisajes que le harán pensar que se encuentra dentro de una postal. Más aún, tanto los novatos como los excursionistas experimentados pueden disfrutar plenamente de las delicias de Milford, que ofrece toda la soledad que pudiera desear y agua natural tan pura que le recomendamos que tome toda la que esté a su alcance.
Cuando estuve allí en febrero de 2007 (para esa fecha es verano en Nueva Zelanda) como parte de un grupo de 50 turistas en una visita guiada durante cinco días, de los cuales tres fueron de caminata intensa, las dos palabras que escuché exclamar con mayor frecuencia mientras atravesábamos la naturaleza fueron "impresionante" e "increíble".
La Ruta Milford (Milford Track), lo que sería para los estadounidenses un sendero, no es un paseo fácil pero tampoco resulta complicado, aunque los niños de menos de 10 años están excluidos por políticas de la compañía de guías y a los excursionistas de más de 70 años sólo les piden que verifiquen su condición física con su médico. Quizás esto lo exprese mejor: los citadinos, acostumbrados a caminar sólo unos cuantos minutos seguramente encontrarán el paseo arduo, mientras que los excursionistas experimentados no lo considerarán particularmente exigente, al menos en condiciones climáticas favorables. Sin embargo, mucho depende del clima, que es impredecible: durante el verano se presentan lluvias frecuentes e, incluso, nieve en la esquina suroeste de la isla Sur de Nueva Zelanda.
En parte porque se requiere transporte en lancha al comienzo y al final de la excursión, la forma más práctica para recorrer la Ruta Milford es contratar los servicios de la compañía Ultimate Hikes que organiza grupos diarios durante los seis meses de la temporada, los cuales parten desde su sede en Queenstown. La firma proporciona cuatro guías, transporte en autobús y bote, todas las comidas y las modernas instalaciones para pasar la noche en cabañas con sanitarios, secadores de pelo y cuartos especiales para un rápido secado de la ropa, todo por una misma tarifa. Los precios son más elevados desde diciembre hasta marzo, y un poco menos en noviembre y abril.
Para los excursionistas independientes, quienes llevan toda su comida, saco de dormir y ropa, la temporada alta se extiende desde finales de octubre hasta finales de abril. Pero pueden hacer la ruta sin reservaciones durante los meses de invierno que ya no forman parte de la temporada alta pero son particularmente peligrosos.
Aunque puede parecer asfixiante ser parte de un grupo supervisado por una compañía que opera con eficiencia militar, no hay presión para caminar a un paso específico.
Las personas pueden ir a su propio ritmo durante el recorrido, con el que más se sientan cómodas, y se pueden detener cada vez que quieran para admirar el paisaje, tomar fotos o simplemente descansar.
"Esto no es una carrera; no hay premio por llegar primero", dijo Anneke, la mujer que dictó la conferencia informativa obligatoria la tarde antes de que mi amiga Anne y yo comenzáramos el recorrido.
"Puede haber una diferencia de dos a tres horas entre la primera persona y la última" que recorren la ruta, agregó, queriendo decir que los 50 excursionistas tenían una libertad casi absoluta para asimilar las cosas a su manera, con compañía o sin ella.
Uno de los guías siempre estará detrás de la persona más lenta, por lo que en algún momento los excursionistas tendrán ayuda en tanto se mantengan en el camino principal. Si desea tomar un breve desvío, debe dejar su morral en el camino, de forma que el último guía no lo deje atrás. Los turistas asustadizos no deben preocuparse por la presencia de fauna peligrosa; en la Ruta Milford no hay mamíferos ni serpientes y la mayor amenaza vendría siendo que algún kea, una especie de loro grande y ruidoso de Nueva Zelanda, se robe su almuerzo. No obstante, hay algo con lo que los excursionistas sí deben lidiar: el clima, que es uno de los más húmedos en el planeta. Por suerte, durante casi toda nuestra caminata por esta hermos ruta brilló el sol.
al momento del descanso
Luego llegaba el el punto en que cada participante se preparase sus sándwiches del almuerzo. Dabíamos aprovechar el tiempo para tomar un abundante desayuno caliente y seguir el camino cargando algunos paquetes con ropa, prendas para el posible mal tiempo, una botella de agua fresca, cámara, artículos personales y los sándwiches. A media tarde, nuestro grupo, conformado por australianos, japoneses, británicos, neozelandeses y estadounidenses, se registraba en las cabañas disponibles para pasar lo que quedaba del día. El menú para la cena incluía filetes de salmón recién ahumado acompañado con pepino o pasta corta con salsa boloñesa y con el vino adecuado.
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Lo más...
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

