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Luego de mucho esperar y un año entero de planificación me vi aterrizando en Sydney, la capital cultural de Australia. Una metrópolis fascinante. Sus altos rascacielos, arquitectura moderna y su bahía decorada con las siluetas del Opera House y el Harbour Bridge hacen de éste el lugar perfecto para pasar unas vacaciones de primera. Era finales del invierno para agosto de 2008 y el frío era inclemente, cosa que no detuvo mis ansias de conocer el país. Luego de tres días en Sydney, volé a Tasmania, una isla impresionante y pintoresca. Sus habitantes son muy amables y la comida siempre fresca. Allí, tuve contacto con la fauna australiana en un zoológico: canguros, emúes, koalas y por supuesto el famoso demonio de Tasmania, una criatura que a pesar de su pequeño tamaño se hace respetar. Inclusive vi nieve, algo extraño para los que habitamos en el Caribe. De allí volé a Melbourne, la capital económica del país. Nuevamente la arquitectura es la característica más importante. Allí visité el Aquarium y subí al edificio más alto del Hemisferio Sur, el Eureka Skydeck, cuyo ascensor baja 88 pisos en un minuto. Partiendo desde Melbourne recorrí en tres días la Great Ocean Road hasta Adelaida. Allí observé maravillas naturales como la Bahía de los 12 Apóstoles y un sinfín de selvas de origen prehistórico. De ahí fui al corazón del país y su desierto interminable. No hay experiencia igual a la de ver el atardecer en este lugar rodeado de la nada. Luego de cinco días de viaje a lo lejos vi la joya aborigen de Australia, el Uluru, la montaña sagrada. Después, un día de descanso en la pintoresca Alice Springs, un oasis en el desierto. Al día siguiente llegué a la ciudad norteña de Cairns, donde hice un curso de buceo entre las aguas de la Gran Barrera de Coral, otra joya. De allí volé de nuevo a Sydney, donde pasé tres divertidas semanas más. Me preguntaban por qué Australia, déjenme decirles que no hay ni siquiera que dudarlo para visitar la isla continente, simplemente te atrapa. Su matiz de culturas, millones de climas, distancias enormes y una fauna única en el mundo llaman la atención de todo el que la visite. Jhonny Gaglione
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