CARACAS, lunes 08 de junio, 2009 | Actualizado hace
Cuando se tienen niños pequeños aprendemos a conocer
casi que "de memoria" la filmografía infantil. Y es que
cuando a los chamos les gusta una película los padres
nos sometemos "de buen agrado" al ejercicio de ver una y otra
vez las mismas historias tanto en el cine como luego en la
casa con los videos. De esos filmes de fin de semana, hay
uno en particular que nos encantó: la historia de un
juego de mesa de nombre Jumanjï en el que lo que sucedía
con cada jugada sobre el tablero, luego se transformaba en
realidad. Así veíamos cómo en una pacífica
casa de familia, se presentaban animales salvajes del corte
más peligroso&
Algo nos hace pensar que ese tablero mágico del referido
juego de mesa se debe haber perdido en los estudios de producción
cinematográfica y aterrizado, por alguna extraña
razón, en una casa de Los Chorros, en la ciudad de Caracas.
(Aquí entre nos, seguramente porque sería usada
en el futuro como arma de la contrarrevolución, mano
de la CIA de por medio).
Lo cierto es que el gobierno revolucionario y todo su aparataje
de seguridad se enteraron de los planes perversos instigados,
por supuesto, por un canal que tiene la desfachatez de mostrar
una realidad inconveniente y dieron con que el arma secreta
(el peligroso tablero de Jumanjï) estaba, como era de
esperarse, en la casa de uno de los dueños de ese medio
de comunicación.
Ante esa gran amenaza no les quedó más remedio
que movilizar a todo un ejército, armamento y hasta tanquetas
para rescatar a esos peligrosísimos animales disecados
que tomarían vida tan pronto como los terroristas-golpistas-oligarcas-fascistas
activaran el tablero. La batalla de Jumanjï se libró
el jueves en la noche y en medio de la oscuridad y por la
fuerza, como suelen actuar las revoluciones cuando ya pierden
la razón, se llevaron a esas temibles cabezas de fieras
salvajes. Para eso está nuestra gloriosa GN: para resguardarnos
siempre y en todo momento& Pero como el peligro mayor
es que los verdaderos monstruos del tablero, esos que roban
los dineros a la nación, esos que vulneran los derechos
humanos y coartan las libertades democráticas o esas
otras especies en extinción como son los dinosaurios,
salgan en pantalla, la decisión es "la cayapa". Pero
eso sí, nunca frontal para que los acusen de censores.
Siempre todo muy sinuoso, barroco y oscuro& Allá
en la época más dura de las dictaduras en Argentina,
el para entonces joven rockero Charly García popularizó
un tema que decía: Los amigos del barrio pueden desaparecer/
La persona que amo puede desaparecer/ Los cantores de radio
pueden desaparecer, pero los dinosaurios& No les contamos
el resto de la canción, porque corren tiempos duros contra
las metáforas y hay algunos alérgicos a las "licencias
poéticas". Pero lo cierto es que tanto en el tema, como
en la referida película, la salvajada fue controlada
y colorín no colorado& por ahora no se ha acabado.
mariaisabelparraga@gmail.com
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