CARACAS, martes 19 de mayo, 2009 | Actualizado hace
A estas alturas uno se pregunta si el péndulo oscilante
que ha venido caracterizando las idas y venidas del país
en los últimos años no se quedará inerte, congelado,
estacionado en un mismo lugar para confirmar la liquidación
definitiva de las libertades. A lo largo de los últimos
tiempos, pese a las propias contradicciones internas de una
dirigencia mudable y la mayor parte de las veces irresoluta,
la sociedad democrática venezolana dio la cara, se movilizó
de todas las maneras y logró frenar, reducir y ralentizar
el avance hacia formas totalitarias de poder que no terminaban
de cristalizar.
Siempre, con altibajos, equivocaciones y desviaciones y sobreponiéndose
a la masacre institucional y a la muerte política de
una y de otra dirigencia que sucesivamente han venido siendo
sacadas de juego, la base un inmenso movimiento democrático
se mantuvo incólume. Ciertamente a veces dormida y a
veces casi muerta, como ocurrió ante el cierre de RCTV,
pero capaz de resucitar jalonado por la imprevista emergencia
del movimiento estudiantil, esa tendencia se manifestó
electoralmente el 2D (2007) y el 23N (2008), para constituirse
en modelos casi heroicos de cómo es posible derrotar
a un gobierno autoritario a punta de votos.
Los últimos resultados (23N) significaban, a diferencia
de los del 2D, la necesidad de compartir poderes regionales
que el chavismo daba como definitivamente suyos. De allí
que resultara tan fácil detectar las corruptelas en Miranda,
Caracas y el Municipio Sucre. Pero esta nueva geografía
política, que resultaba inaceptable, los obligó
a quitarse la máscara democrática y a "desalojar"
los nuevos gobernantes a través de todos los medios,
desconociendo la voluntad popular.
Pero cuando se empieza, hay que seguir y se entra en la dinámica
de la fuga hacia delante: cualquier cosa, a cualquier precio,
menos perder el poder. Esa coyuntura les llega en el momento
de la baja de los precios del petróleo, valga decir,
de una crisis económica que Chávez nunca enfrentó
(al recibir el poder, casi inmediatamente los precios comenzaron
a subir) y la aparatosa reducción del gran bálsamo
lubricante de todas las fricciones, los devuelve a la realidad.
La crisis económica da lugar a la social.
Es decir, el gobierno vive su peor momento y como contrapartida
este debería ser el mejor momento de la oposición.
Pero no es así porque aprietan el acelerador, apuntan
hacia los medios para liquidar al último o penúltimo
adversario y sobre todo porque la dirigencia de oposición
se debate en mil dilemas y no parece a la altura de las circunstancias.
A menos que emerja un fenómeno equivalente al de los
estudiantes, hace ya dos años que parecen dos siglos.
¿O tendrán que cerrar Globovisión para que
eso ocurra?
rgiusti@eluniversal.com
04:05 PM. Economía. El presidente Hugo Chávez indicó que para el primer trimestre de 2010 el Banco Central de Venezuela estima contar con 900 millones de bolívares para fortalecer los planes regionales. Justificó la reforma de la Ley del ente emisor, al destacar que ahora el Estado tiene mayor capacidad financiera.
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