Apertura del mercado de telecomunicaciones cubano generará más competencia para Cantv
Irrepetible mano tendida
Ayude a un cubano, páguele la cuenta del teléfono
móvil, de Internet o de la TV por satélite. Ayude
a la isla, sáquela de 50 años de oscuridad.
Las últimas medidas del presidente Obama sobre Cuba
(liberalización de viajes, remesas) contienen un apéndice
que ha recibido poca prensa. El levantamiento unilateral de
las prohibiciones a las empresas de telecomunicaciones de
EEUU de vender, operar, asesorar al gobierno cubano, o simplemente
enviar directamente tráfico telefónico y de datos,
ha despertado el apetito adormilado de las grandes corporaciones
que ven en ese mercado de 11,5 millones de habitantes (3,7%
de penetración móvil, televisión única),
una oportunidad para extender sus coberturas.
Pero la intención del gobierno estadounidense (revelada
por asesores directos del presidente Obama, como Daniel Restrepo,
antiguo funcionario del Comité de Seguridad Nacional
de EEUU), no se centra en una pretendida labor humanitaria
que se traduciría en permitirle al pueblo cubano conectarse
libremente con el mundo exterior, sino en una estrategia que
va muchísimo más allá. El libre flujo de información
en español, que comporta navegación abierta en la
web y sintonía de cientos de canales de televisión
que sólo pueden ser vistos hoy en condiciones de severa
clandestinidad y con el volumen casi en cero, son considerados
por la Casa Blanca como elementos estratégicos de suma
importancia para potenciar y acelerar el clima de apertura
que el nuevo (¿?) gobierno de Raúl Castro está
adelantando, pero a pasos de quelonio centenario. Ello es,
corroer el sistema político a dos bandas, sin que abiertamente
se proclame intención de derrocar y suplantar al sistema.
Mientras el hermano Raúl abre las exclusas muy lentamente,
EEUU, con esta carambola, trata de abrir el chorro lo más
rápido y potente posible. A la estructura política
actual (aún después de la reorganización) se
le hará muy difícil recoger el agua informativa
derramada y expandida.
Entrar al sistema
El embargo a Cuba, una política cuyo fracaso no era
percibido sino por pequeños grupos radicales del anticastrismo
asentado en Miami (además del ex presidente Bush), ciertamente
resultó en el aislamiento comunicacional, hecho que se
unió a la pobreza e improductividad que han caracterizado
al sistema político cubano desde su inserción en
1962, fecha en que Fidel Castro asume el socialismo duro y
soviético como presunto maná libertario de su pueblo.
Desde el mandato del presidente JF Kennedy (década del
60) a las empresas de telecomunicaciones se les prohibió
conectarse y comerciar con Cuba. Los esfuerzos por mantener
algún tipo de actividad en ese territorio tenían
que hacerse bajo acuerdos de tráfico y de ventas de equipos
con operadoras y proveedores no estadounidenses, lo cual encarecía
aún más los servicios y enojaba a los gobernantes
de ambos lados del estrecho de Florida.
Analistas internacionales ven este paso como oportunidad
única e irrepetible de abrir a Cuba a la influencia de
Estados Unidos. Pero la retórica convierte el fondo en
lemas como: "Todos aquellos que abrazan los valores democráticos
básicos, desean desde hace mucho tiempo que Cuba respete
los derechos humanos, políticos y económicos de
sus ciuda- danos".
Pero Restrepo, que esta semana ofreció una rueda de
prensa hablada totalmente en español (inusual en la Casa
Blanca), deja las proclamas a un lado y habla claro: "Este
es un paso para tender la mano al pueblo cubano, en apoyo
a su deseo de determinar su propio futuro".
En las narices de Chávez
Una tercera arista extiende la carambola hasta las mismas
narices del presidente Chávez. La eventual instalación
de redes de empresas estadounidenses, y de otras latitudes
que seguramente querrán competir, amenazaría directamente
la posición dominante que tiene la estatal Cantv en la
infraestructura de telecomunicaciones cubana. El ALBA es el
tinglado utilizado para adelantar proyectos de telecomunicaciones
que involucran a Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, bajo la
dirección y, financiamiento del gobierno venezolano.
Ello se expresa en el cable submarino Venezuela-Cuba. También
en la creación de empresas estatales de telefonía
móvil en cada uno de esos países, vista a conformar
un holding móvil. El satélite Venesat-1 también
ha sido puesto a la orden del gobierno cubano.
Tropeles en camino
La nueva política autoriza a las telcos para establecer
enlaces satelitales y de fibra óptica, firmar acuerdos
de roaming con el único proveedor de telefonía móvil
Cubacel y a los radiodifusores dirigir sus programaciones
de TV hacia Cuba: Por ahora no se incluye la posibilidad de
prestar servicios internos. Además, los residentes en
EEUU podrán enviar una variedad de dispositivos, incluyendo
terminales, computadores, software y receptores de TV. Como
parte del cambio en cuanto a remesas, desde EEUU (y quizá
desde cualquier otro país) se podrá activar y pagar
servicios de telecom en Cuba, cuando los servicios estén
disponibles.
"Eso sería subversión remota, diría algún
vástago talibán endógeno del cretáceo",
dice un empresario venezolano con sede en Houston. Pero el
punto de vista comercial (capitalista) dice otra cosa. En
la revista Scientific American la llaman la Nueva Meca de
las Telecom, aunque ningún operador de peso se haya manifestado
sobre políticas inmediatas a emprender. Una vez abierta
una hendija, la presión por entrar podría resultar
en un tropel como el que alguna vez el ministro Giordani pronosticó
para Venezuela: "A los inversores vamos a tener que quitárnoslos
a sombrerazos".
Pero operadores peregrinos como el analista Chris King (Stifel
Nicolaus Telecom Equity Research) señalan: "Ciertamente
Cuba podría ser vista como un mercado muy atractivo para
los carriers. Entre los nombres que me vienen a la mente como
jugadores potenciales, estarían América Móvil,
Digicel, Millicom, Verizon, AT&T y Sprint Nextel, entre
otros".
La consultora Signals Telecom amplía la lista de candidatos
a desafiar a los operadores de EEUU en caso de efectiva liberalización
del mercado: América Móvil/Telmex (México),
Cantv (Venezuela), Millicom (Luxemburgo), Oi (Brasil) y Telefónica
(España).
King menciona a Digicel, la operadora irlandesa con gran
presencia en el Caribe y operador dominante en Jamaica, que
ya solicitó participación accionaria en el cable
submarino. Pero no a Telefónica, que ha manifestado su
intención de adquirir la parte accionaria (17%) que posee
Telecom Italia en el operador Etecsa. Signals añade a
Cantv, como si ya no estuviera en cuerpo y flete.
El desarrollo de esos planes dependerá de la voluntad
de Raúl Castro, que incluye atajar las presiones del
gobierno venezolano, cuyo mecenazgo en telecomunicaciones
se vería competido.
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