Los ideólogos se creen poseedores de la verdad, por ello se muestran intolerantes de toda disidencia
La ideología se ha dicho, es una cosmovisión que
aspira despojar al hombre de su libertad de elegir, un ejercicio
que en casos puntuales lo ha sumergirlo en una gran farsa,
una suerte de becerro de oro de la modernidad, como aquel
falso Dios adorado por los Hebreos que esperaban impacientemente
el regreso de Moisés. Para quienes añadieron contenido
combativo al tema ideológico -Karl Marx, para ser más
precisos- se trata de un sustituto a la religión, de
un dogma político alternativo, distante de formas de
ser y culturas a veces ancestrales o en todo caso históricamente
dominantes en la sociedad. La ideología suele conducir
al fanatismo político, a la falsa creencia que nuestro
mundo puede transformarse en paraíso terrenal, a través
del mecanismo de leyes creadoras de nuevas estructuras y del
uso excesivo de la planificación como modelo de gestión
gubernamental. Y esto último, que es válido para
los fanáticos de las izquierdas, también lo será
en su justa medida para los de derechas, para los fanáticos
del democratismo reaganiano, aquellos que ambicionaron crear
una ideología americana a sangre y fuego, como se vio
durante el gobierno de George W. Bush. Pero el problema de
fondo es que los ideólogos se creen poseedores de la
verdad y en esa medida se muestran intolerantes de toda forma
de disidencia. De allí emerge el conflicto social, pues
se exacerban las tendencias excluyentes y se generan prácticas
punitivas para todo aquello que se perciba como obstáculo
a la consolidación de ese mundo mágico, inédito,
ideal, de veras inalcanzable. Es aquí donde aflora esa
garra de la ideología que suele convertirla en herramienta
de control social. Una corriente de actualidad sugiere que
lo ideológico debe dejarse a un lado, cuando se trata
de resolver problemas y carencias humanas en el orden práctico.
Como dijera el Presidente Obama, las discusiones políticas
que nos han consumido durante años, ya no sirven. Y añade:
la pregunta que nos hacemos hoy no es si el gobierno invierte
demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo, si ayuda
a las familias a encontrar trabajo con sueldo decente, una
sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. Cuan
diferente es esta forma de pensamiento, con respecto aquella
que de un tiempo para acá irrumpe en Latinoamérica,
parcialmente embadurnada de ideologías excluyentes que
aspiran llevarla al mundo de lo imposible, mientras se malbaratan
ingentes recursos humanos y materiales.
vcbl@cantv.net
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Lo más...
- Comisión Electoral anunció resultados de c...
-
Antonio Ecarri solicitará reconteo
de v... - Whitney Houston, la diva de ...
- Diosdado Cabello: Algo huele mal con los re...
- Capriles Radonski conquistó el corazón de ...
- 57% del sufragio opositor se movilizó para ...
- El gozón
- Capriles: No soy un mesías sino un servidor...
- Eljuri otra vez
- Caldera: Esto nos tiene que servir a todos ...
- Diosdado Cabello: Algo huele mal con los re...
- Capriles Radonski conquistó el corazón de ...
- Capriles: No soy un mesías sino un servidor...
- Capriles: Este gobierno solo habla del pasa...
- 57% del sufragio opositor se movilizó para ...
- Comisión Electoral anunció resultados de c...
-
Antonio Ecarri solicitará reconteo
de v... - Lucena: En cada una de las actuaciones del ...
- El gozón
- Elías Jaua da la bienvenida a Capriles a la...
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

