La autoría de las penurias que se anuncian también son del "muchachote" responsable del 4F
El tiempo, como el poder, no pasa en vano. El comandante
ya no es ni la sombra de aquél teniente-coronel que el
4F asumió la responsabilidad de su aventura. El de hoy
es un personaje descarriado, incapaz de admitir con solvencia
sus extravíos... El afán por ocultarse detrás
de la crisis global -para enmascarar el ruidoso fracaso de
su pobre gestión rica- es todo un epítome acerca
de las mutaciones humanas... Si no fuera por el provecho obtenido
a partir de ese breve instante, el intento sería una
simple viveza criolla. Pero los gruesos dividendos alcanzados
con esa breve adopción de sus culpas, no toleran una
lectura generosa. El coraje de entonces ha degenerado en descaro:
en un serio descuento personal, que preña de insolencia
su convocatoria al sacrificio.
Pese a esta ironía perversa, no cabe otra que apostarle
a la superación de las dificultades: lo que el país
se juega es la convivencia social o una cruenta lucha de clases
que sólo a él favorecería... Aún cuando
el Presidente se esmere en ocultarlo, la de Venezuela no es
tan sólo una crisis derivada de los descarríos internacionales.
En paralelo a esos desajustes globales -entre los que se cuentan,
por cierto, las especulaciones en el mercado petrolero, que
fueron el buque insignia de su Eminencia- otros desarreglos
igual de espinosos han tenido lugar en los patios bolivarianos.
Las penurias que se anuncian no son nada ajenas y su autoría
corresponde también al "muchachote cabalmente responsable"
del 4F: el mismo a quien le dio por destruir el aparato productivo,
sin el cual Venezuela luce ahora desarmada ante la calamidad.
La colisión de estas dos crisis producirá circunstancias
dramáticas para la revolución y para todo el país.
El fracaso de Chávez en su conducción expondrá
a los venezolanos a una encrucijada que nadie sabe dónde,
cuándo, ni cómo demonios terminará... El cauce
que ella tome será el que los ciudadanos dictaminen.
Sin duda, es el momento de elevarle el costo: de exigirle
al Presidente que se ponga a derecho con la verdad; que se
deslinde de las coartadas externas; que se desmarque de las
falsificaciones deshonestas...
En medio de este pandemonium lo único claro es que esa
encrucijada beneficiará al radicalismo militarista que
asoma sus fauces, dispuesto a desgarrar la firmeza del músculo
democrático nacional. La tendencia represiva flota espesa
en la atmósfera... Pero aún así, hay que aprovechar
la ocasión para impedir que Chávez imponga sacrificios
sin antes emprender un serio acto de contrición. Fue
él quien destruyó las bases productivas de Venezuela;
fue él quien volvió sal y agua los gigantescos ingresos
de la República. Las privaciones tendrán el tamaño
de su irresponsabilidad. ¡Que salga ya de su escondite en
las faldas del imperio y se plante como un hombre para admitir
que este fracaso -como el del 4F- también le pertenece
por completo¡
argelia.rios@gmail.com
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