Una vez más el pitcher fue escurridizo, no dio la cara y evitó el contacto con los medios
A la espera de Carlos Silva
Nos gustó haber visto a Luis Sojo acompañado por
Bob Abreu y Carlos Guillén después de la derrota
ante Corea. No dejar que su manager fuese solo a enfrentar
a los medios fue un bonito gesto, un detalle que habla de
la armonía que reinó en la selección. Pero
además es su responsabilidad. Sojo no perdió ese
juego. Aquí ganan y pierden los peloteros. En 2006, después
de ser eliminados por República Dominicana, el piloto
tuvo que aguantar en exclusiva un palo de agua que no tenía
porque mojarlo a él nada más. Sin embargo, siempre
hay un "pero". No es que esperásemos ver a Carlos Silva
ahí parado dando la cara ante su fanaticada, explicando
lo que le sucedió en el montículo, su molestia con
el umpire, la poca efectividad de sus pitcheos. Sabíamos
que no iba a suceder. Y aún así, es inexcusable
que en esa rueda de prensa no estuviese Silva. Si Sojo le
dio la confianza para iniciar el encuentro más importante
del beisbol venezolano en los últimos 50 años lo
menos que ha podido hacer es haberlo ido a respaldar. Así
estuviese destruido, molesto, frustrado. No importa. Era la
hora de asumir -como hizo Bob Abreu cuando habló del
impacto de su costoso error. Si el Comedulce tuvo la madurez
de ir a apoyar a Sojo y echarse sobre los hombros el peso
de ese inning, lo justo era que Silva hiciese lo mismo. Es
muy fácil hablar cuando la victoria te sonríe. Lo
duro es subirse a un estrado en las horas bajas.
Su compañero en los Marineros, Ichiro Suzuki, dio una
clase de responsabilidad hace unos días cuando pidió
disculpas por haber fallado un toque de pelota en un juego
contra Cuba. "Me siento avergonzado", dijo el nipón.
En Miami, el lanzador estadounidense Jake Peavy también
ofreció un curso gratis luego de ser apaleado por Puerto
Rico en aquel duelo en el que terminaron noqueados. "Asumo
la absoluta responsabilidad por la derrota de los muchachos
hoy", dijo Peavy. "No hice lo que esperaba hacer, lo que he
debido hacer".
Pero Carlos Silva está molesto con la prensa venezolana,
o al menos se excusa en eso. "Ustedes sólo hablan porquería
de uno", nos dijo el otro día, antes de pedirnos que
nos retirásemos de su lado con esta perla: "Sal pa'llá,
sal pa'lla". Debería darle un vistazo a los medios norteamericanos
hoy. No hay un solo diario, o sitio web, de los que cubren
el Clásico que no haya dicho ayer que darle la pelota
a él y no a Félix Hernández en un juego como
el del sábado fue la peor decisión que ha podido
tomar Luis Sojo. Nunca es tarde para dar la cara.
eruiz@eluniversal.com
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