Los afectados por la medida temen por su futuro laboral y el abastecimiento
Cumaná.- Hoy se cumple un año desde que
se publicó en Gaceta Oficial la reforma a la Ley
de Pesca y Acuicultura, la cual en el artículo 23 prohíbe
"realizar artes de pesca de arrastre dentro del mar territorial
y de la zona económica exclusiva de la República
(&). La pesca artesanal de arrastre será sustituida
progresivamente por otras artes de pesca a fin de garantizar
el desarrollo sustentable y hidrobiológico y el ambiente".
Es así como a partir de hoy queda oficialmente eliminada
la pesca de arrastre en el país, decisión que el
propio presidente Chávez dijo no tiene marcha atrás.
Hace un año, el Ejecutivo argumentó que este tipo
de pesca era agresiva y dañaba el ecosistema marino,
por lo que era necesaria su eliminación para evitar que
se agote por completo el recurso marino.
Pero quienes se dedican a la pesca industrial de arrastre
aseguran que la medida del Gobierno carece de sustento porque
no hay ningún estudio ecológico que demostrara el
daño que produce la actividad de arrastre en los suelos
marinos actualmente, y que la actividad se ha modernizado
y es menos agresiva que años atrás.
Hasta la fecha, a pesar de las peticiones de los armadores
y trabajadores de la pesca de arrastre, el Gobierno no ha
realizado ningún estudio ambiental que permita determinar
el impacto de esta actividad en el ecosistema.
En medio de esta polémica, los barcos de arrastre operaron
con permisos especiales de pesca que se emitieron en abril
de 2008 pero vencieron ayer a las 12 de la noche.
Soluciones tardías
La eliminación de la pesca de arrastre prevé además
beneficiar a los pescadores artesanales, quienes, según
los funcionarios del Gobierno, han sido relegados y explotados
durante años. Pero, por otra parte, unos 53.000 venezolanos
quedarían desempleados en Sucre, Falcón y Anzoátegui,
entre marinos, tripulantes, descargadores, rederos, mecánicos,
transportistas, electricistas, procesadores de pescado, y
personal de oficina y tierra.
Durante unas mesas de trabajo donde participaron empresarios,
trabajadores y representantes de Insopesca, el Gobierno propuso
al sector reconvertirse en otras artes de pesca menos abrasivas,
sin especificar cuáles de ellas serían.
Once meses más tarde, a un mes de eliminarse la pesca
de arrastre, Insopesca propuso a los armadores reconvertirse
en las artes: nasa, cordel y palangre, actividades para las
cuales los marinos y tripulantes no están capacitados.
A estas alturas, no se han definido cuáles serán
las artes de pesca a las que se van a reconvertir las embarcaciones,
cómo va a ser el proceso, cuánto tiempo durará
la reconversión ni el monto del financiamiento que dará
el Estado.
Tampoco se sabe cuántas de las 265 embarcaciones de
arrastre en el país serán reconvertidas. Apenas
se iniciarán las evaluaciones técnicas de los barcos,
las cuales debieron hacerse en agosto del año pasado,
para saber cuáles de ellas pueden migrar a otras artes
de pesca.
Para los marinos tampoco hay soluciones concretas. Insopesca
había manifestado que podía asumir unos 600 trabajadores
con la Empresa Mixta Pesquera del ALBA, sin embargo, el ministro
Elías Jaua anunció hace dos semanas que para 2009
sólo hay 100 puestos disponibles.
Las soluciones laborales para los marinos están todas
alejadas de la pesca, actividad a la que se han dedicado de
por vida, pues el Gobierno los ha puesto a escoger entre ser
taxistas, albañiles, transportistas públicos y hasta
soldador marino para trabajar en Pdvsa. Ninguna de ellas fueron
acogidas por la masa laboral.
Posiciones encontradas
El presidente de Insopesca, Gilberto Giménez, también
manifestó que la prohibición de esta actividad comercial
no tendría mayor impacto en el consumo de pescado, pues
según datos del Instituto Socialista de Pesca y Acuicultura
(Insopesca) la pesca industrial de arrastre suministra apenas
6%, mientras que la artesanal aporta 70% del rubro, 5% la
atunera y 14% otras artes industriales.
El Gobierno centra sus esperanzas en la pesca artesanal y
la acuicultura como las grandes artes que sustituirán
a la actividad de arrastre, y a través de las cuales
se abastecerá el mercado venezolano con pescado.
Los industriales por su parte, sostienen que las cifras que
arroja Insopesca están invertidas, pues la pesca de arrastre
captura el 70% del producto marino, y aporta más de 45%
del consumo nacional.
Aseguran que la pesca de arrastre aporta las especies más
económicas como el corocoro, tahalí, cachorreta,
pargo, perlita, mojarra, entre muchas otras; mientras que
el producto de la pesca artesanal es más costoso para
la población pues justa mente captura rey, mero, jurel,
cazón y catalana por mencionar algunas.
El Gobierno apuesta a los cultivos de camarón y pescado
que podrían florecer en la cuenca del lago de Maracaibo,
y en la pesca artesanal en Sucre, Anzóategui y Nueva
Esparta.
A éstos se suma la participación de la Empresa
Mixta Pesquera del ALBA que inicia operaciones este domingo
15 de marzo en el estado Sucre, y que apenas cuenta con dos
barcos que sólo pescan atún.
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

