CARACAS, domingo 08 de marzo, 2009 | Actualizado hace
La profanación de la sinagoga de Maripérez se resolvió como un robo cometido por agentes y ex agentes policiales, pero aún falta conocer qué les motivó a dejar estos mensajes (KISAí MENDOZA/ARCHIVO)
Primero, como suele suceder, es el verbo. Aseverar, por ejemplo,
cosas así: "El mundo tiene para todos, pero resulta que
unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron
a Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo". Hay
algo nocivo en esas palabras. Más aun si se dicen en
una celebración de Navidad, más aun si se trata
de un acto público, y aun más si salen de la boca
del Presidente de un país. La cita es de Hugo Chávez,
el año 2005.
Ya en noviembre de 2004 había sucedido el allanamiento
al Centro Social, Cultural y Deportivo Hebraica con la excusa
de estar buscando armas y explosivos que nunca aparecieron,
y algunos sectores de la comunidad judía venezolana empezaban
a percibir señales hostiles.
Una curiosa coincidencia no pasó inadvertida: "El juez
Maikel Moreno firmó la orden de allanamiento en la mañana
de un viernes y si estás buscando armas, se supone que
debes actuar de inmediato", recuerda el director de la comisión
de derechos humanos de la Fraternidad Hebrea Venezolana, Sammy
Eppel: "Pero esperaron hasta el lunes para hacer el procedimiento,
justo cuando los niños entraban al colegio y el mismo
día en que Chávez llegaba de visita a Teherán.
Mi lectura es que Chávez le estaba demostrando a Irán:
'Así es como yo trato a mis judíos'".
En realidad ciertas alarmas ya se habían encendido con
la estrecha relación que en su momento mantuvieron Hugo
Chávez y Norberto Ceresole. El controvertido asesor del
mandatario es autor del libro Caudillo, Ejército,
pueblo. La Venezuela del presidente Chávez, cuyas
primeras páginas se ocupan de lo que plantea como "la
cuestión judía". Ceresole, acusado más de una
vez de antisemita, esgrime una serie de argumentos en tono
revisionista que no sólo ponen en duda la magnitud del
Holocausto, por ejemplo, sino que ubican de manera tajante
a la comunidad judía del país como racista y adversaria
de Chávez a raíz de un duro artículo publicado
por el rabino Pynchas Brenner -un "profeta del odio sionista",
según Ceresole- el 1 de diciembre de 1999.
"Este libro es de un mentor de Chávez", recalca Eppel:
"Es un manual para los revolucionarios venezolanos escrito
por quien también fue embajador itinerante de Hezbolá".
Argumentos como los allí planteados -y otros aun más
agresivos- se multiplicaron entre los medios de comunicación
controlados por o cercanos al Gobierno a partir de la guerra
en el Líbano en 2006 y aun más a finales del año
pasado con la muy cuestionada operación Plomo Fundido,
ambas, ya se sabe, emprendidas contra Hamas.
El cierre de 2008 y las primeras semanas de 2009 fueron de
verbo rabioso y encendido y además de las terribles imágenes
de la guerra, nos dejaron las estampas de ministros, diputados
y altos funcionarios venezolanos dando declaraciones oficiales
-como las referidas a la expulsión del embajador de Israel-
luciendo las tradicionales kufiyas palestinas.
Las palabras empezaron a ceder espacio a las acciones. Las
manifestaciones públicas de apoyo a los palestinos de
Gaza terminaban por dejar a su paso un rastro de graffitis
de vocación antijudía. El 6 de enero fue expulsado
del país -por segunda vez- el embajador israelí
Shlomo Cohen.
Los días 21 y 22 de enero, según denuncias del
vicepresidente de la Asociación Israelita en Venezuela,
David Bittan, personas que se movilizaban en motos pintaron
consignas antijudías a las afueras de la Asociación.
En la noche del 30 un grupo armado irrumpió en el lugar,
causó destrozos y profanó la sinagoga Tiferet Israel
(el caso es tratado como robo y sus autores materiales fueron
detenidos rápidamente). Y en la madrugada del 26 de febrero
lanzaron una granada contra la sede del Centro Comunitario
Judío Beth Shmuel, en la urbanización La Florida.
Eso, en el plano físico, porque el episodio de un directivo
de la Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho rechazando
la participación de la orquesta en el musical El violinista
sobre el tejado por ser "un emblema judío", apunta
a algo más profundo y quizás más tenebroso.
¿Es esta especie de judeofobia del siglo XXI producto
de un discurso que surge desde instancias gubernamentales?
Lo que se anunciaba
La directora de Asuntos Latinoamericanos del Comité
Judío Americano, Dina Siegel Vann, visitó Caracas
en marzo y se fue convencida de que los discursos del Presidente
en contra del Estado de Israel crearon "un ambiente permisivo
para atacar a la comunidad judía".
Ariel Segal, analista internacional y profesor de la Universidad
de Ciencias Aplicadas de Lima, enlaza los eventos ocurridos
con las "manifestaciones en medios oficiales y en espacios
como La Hojilla" para llegar a una conclusión:
"Es obvio que hay permisividad para ir más allá
de la crítica, una crítica que a veces se hace con
mucha ignorancia. Cuando Chávez rompe relaciones con
Israel lo hace en realidad aliándose con Hamas, no se
está cuadrando con el pueblo palestino, sino con una
facción específica. Estas cosas que han sucedido
no hubieran pasado si no existiera una permisividad y esa
tendencia del Gobierno a estar parcializado, repito, no con
los palestinos sino con Hamas, una organización que llama
a la destrucción del Estado de Israel".
Como ejemplo, Segal señala la proliferación de
mensajes que se encuentran en medios oficialistas no sólo
contra Israel, sino contra los judíos.
El diario Vea y el portal Aporrea.org, además
de VTV y Radio Nacional y algunas publicaciones del interior,
han sido monitoreadas con más o menos rigor en este sentido.
Un estudio presentado en la Conferencia Mundial contra el
Antisemitismo, realizada en febrero en Londres, da cuenta
de alguna estadística reveladora: entre octubre y diciembre
del año pasado Aporrea publicó 136 textos considerados
antijudíos. Y a lo largo del año contabilizaron
un promedio de 45 piezas por mes. En los 30 días que
van desde el 28 de diciembre hasta el 27 de enero de 2009
el asunto aumentó a un promedio de 5,4 piezas por día.
En el caso de Vea el crecimiento en su pauta de contenidos
fue singular: pasaron de tener un solo texto en octubre de
2008, a 13 en octubre y 16 en diciembre. Y en en el mismo
lapso de 30 días, promediaron igualmente 5,4 piezas por
día con contenido considerado antisemita.
Esa es sólo una muestra. "El 5 de diciembre presentamos
a la Fiscalía la denuncia de todos esos ataques en estos
medios, con nombre y apellido", dice Abraham Levy, presidente
de la Confederación de Asociaciones Israelíes de
Venezuela, CAIV: "Denunciamos hechos contrarios a la Constitución
porque se nos ataca como individuos por pertenecer a una religión".
"Hay leyes que impiden la incitación a la violencia
y al odio", señala Ariel Segal: "Y cuando las violaciones
las cometen factores de oposición, se aplican de inmediato.
Pero en el caso de estos medios, incluso los del Estado, se
permite a algunas personas incitar al odio. Eso implica algo".
Entre 2003 y lo que va de año, la CAIV envió 61
comunicaciones a instancias gubernamentales advirtiendo sobre
esos contenidos que estarían violentando normas constitucionales:
14 al despacho presidencial y 18 a diferentes ministros.
"Es innegable que todo el antisemitismo en Venezuela viene
de parte de fuentes vinculadas al Gobierno y de medios de
comunicación del Estado", sentencia Eppel: "Por primera
vez desde el fin de la II Guerra, existe antisemitismo de
Estado en un país occidental. Y es un antisemitismo que
se vende como político e ideológico".
El caso de Aporrea, para Eppel, es revelador en más
de un sentido: "Su fundador y webmaster es Martín Sánchez,
el cónsul general de Venezuela en San Francisco, California.
Es decir, Sánchez maneja un sitio antisemita, que profesa
el odio, desde Estados Unidos y encima siendo diplomático.
Eso evidencia que Aporrea no es, como se pretende, un sitio
independiente. El año pasado publicaron más de 300
escritos antisemitas. Ya algunas instituciones judías
en Estados Unidos están preparando denuncias en este
sentido".
Nunca subestimaron las organizaciones de venezolanos judíos
el impacto que pueden tener las palabras, el poder del mensaje:
"Presentamos una recopilación de ejemplos antisemitas
en los medios oficialistas como denuncia y advertimos que
si no se hacía algo al respecto iban a pasar a las acciones",
explica Eppel: "Y ocurrió".
ommedina@eluniversal.com
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