La subordinación a Cuba anacrónica-comunista es intensa. Utilitaria. Vigorosa.
Inaudito. ¿Cuántos "técnicos" y/o "asesores"
caribeños -según se prefiera tildarlos- habrá
hoy en el país, disponiendo y/o injiriendo en asuntos
internos privativos de los venezolanos? Nadie sabe. Es un
enigma. Un acertijo. La omnipresencia de estos siniestros
operadores, espías, esbirros o soplones -como plazca
mentarlos- es ya parte del paisaje-drama nacional. Si hasta
procónsul tienen en Venezuela. Están incrustados
en todos lados. Encumbrados. Privilegiados. Tutelando cuanta
actividad o función es inherente del Estado.
La subordinación a Cuba es intensa. Vigorosa. Generalizada.
La dependencia es aún mayor. Diríase que el agónico
barbudo caribeño no sólo asesora al régimen
bolivariano. Cogobierna. Si el contubernio es útil para
la autocracia local, es más rentable para la tiranía
caribeña. Se estima que en 10 años del "mar de la
felicidad" las trasferencias al régimen castrista rondan
los 9 mil millones de "asquerosos" dólares imperialistas.
Esta "santa" alianza entre Caracas y La Habana constituye
la más primitiva, brutal e indigna forma de explotación
del hombre por el hombre. "Plaga" que la letanía "socialista"
le endilga al capitalismo salvaje. Pero, en la práctica,
son los regímenes negreros-tiránicos como Cuba los
que exprimen laboralmente a sus ciudadanos sin ningún
tipo de escrúpulo ni respeto por sus derechos humanos.
Según reportes, Venezuela cancela a Cuba $800 mensuales
por cada entrenador deportivo asignado al país y estos
sólo perciben 200 de las autoridades cubanas. En el caso
de los médicos de Barrio Adentro, únicamente les
otorgan $400 de los 1.200 que paga Caracas.
Los "especialistas", "asesores", "técnicos" y demás
"lumbreras" cubanas copan todos los espacios y niveles jerárquicos
de la administración pública venezolana. Se calculan
entre 130 y 150 mil. Forman parte de los anillos de seguridad
de Su Serenísima Majestad. Deciden. Dirigen. Supervisan.
Están en los Registros, Notarías y Tribunales. En
las cárceles. En la Onidex adjudican cédulas y pasaportes.
Tienen potestad para crear empresas estatales. Gobernarlas.
Importan. Comercian. Y, desde ahora en adelante, los tendremos
también sembrando yuca y cosechando caraotas. ¡Como si
aquí no hubiese mano de obra calificada (y desempleo)
para ocuparse de esas labores agrícolas!
Hacia dónde arrastran al país con esta nefasta
alianza. Con este empeño de implantar el comunismo. Ese
sistema fue el gran fracaso del siglo pasado. No hubo manera
de salvarlo. Ni hay forma de revivirlo. El comunismo es tiranía,
atraso, desempleo, miseria, inflación y carestía.
El ejemplo económico a seguir no es Cuba. En todo caso,
sería China, que hace rato se incorporó al libre
comerció y se abrió a la inversión privada
internacional. Aquí sí cabe (urge) revisar, rectificar
e impulsar un proyecto político, económico y social
progresista, distinto al comunismo cubano, que salve a Venezuela.
msanmartin@eluniversal.com
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