El cacique de turno necesita que gane el SI, no tanto para
frenar la oposición como para frenar la desbandada de
sus desencantados. Después de haber perdido credibilidad,
liderando un gobierno corrupto e ineficiente y que desperdició
la mayor bonanza de ingresos de nuestra historia, no le queda
otra que amenazar a los "suyos" con el de quedarse para siempre.
En principio mientras un cacique mantenga el control sobre
nuestras resultas petroleras, no deberíamos permitirle
ser reelegido, ni siquiera una sola vez, sea quien sea, por
cuanto para quienes genéticamente son adictos al poder
tales recursos son drogas que provocan que a lo único
que se dedique un cacique elegido es al ser reelegido.
No obstante, en circunstancias donde el cacique no tuviere
cómo extralimitarse en su poder, lo lógico sería
que una sociedad pudiese reelegirlo, vez tras vez, si eso
quieren. Los poderes de un rey en Europa son tan limitados
que pueden quedarse para siempre... sin causar mayores daños.
Si fuéremos unos civilizados y no unos primitivos, entre
todos discutiríamos sobre cómo lograr la mejor manera
de conciliar lo anterior y así plantear una reforma constitucional
que en lugar de desunir al país pueda unirlo.
¿Dónde se ubica esa propuesta razonable? En algún
lugar entre el restarle al cacique de turno los poderes con
los cuales pueda abusar y el dificultar su reelección
para así neutralizar sus abusos.
Una solución para el caso de no lograr quitarle al cacique
los instrumentos de poder y de tortura ciudadana, sería
exigir crecientes márgenes de triunfo a quien quiera
ser reelecto. Por ejemplo, para ganar la primera elección
se requeriría, como hoy, un solo voto más, pero
para ser reelegido una segunda vez se exigiría un margen
superior al 10% de los votantes; la tercera, un margen del
20%, etc. Ese sistema del tipo "handicap", podría compensar
una buena parte de los casi garantizados abusos de poder.
El domingo 15 saldré a votar NO con entusiasmo y estoy
seguro que la enmienda será rechazada. No obstante el
lunes 16 no quisiera que amanezcamos esperando la próxima
del pedigüeño, para de nuevo tener que rechazarla,
sino reuniéndonos, todos, para buscar propuestas de enmienda
que estén más alineadas con los intereses de los
ciudadanos. ¿Acaso una Constitución no es para proteger
a los ciudadanos de sus gobernantes?
Por ejemplo, el 16 de febrero discutamos el que los mismos
ciudadanos venezolanos sean los sembradores de las resultas
petroleras venezolanas, para así librarnos de los drogos
de poder.
Per Kurowski
perkurowski@gmail.com
www.petropolitan.blogspot.com
http://radicaldelmedio.blogspot.com/
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