Chávez negó que grupos violentos hayan tomado sede de la Alcaldía Mayor
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"Yo no voy a estar lloriqueando por palacios que grupos armados
han asaltado, ya nosotros hemos hecho las denuncias. Lo que
hago es un llamado para que se respeten los gobiernos legítimos
y que cese el discurso de la violencia y la persecución
a la disidencia", dijo el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma,
sobre si esperaba o no que, ante las palabras de este fin
de semana del presidente Chávez (donde tomó distancia
de grupos extremistas y violentos afectos a su gobierno),
les devolvieran las sedes secuestradas a la Alcaldía
Mayor.
Pero mientras Ledezma pedía al jefe de Estado una auténtica
reivindicación, con hechos concretos y no sólo palabras,
en las afueras del Palacio Metropolitano, tomado desde el
17 de enero, Gerson Pérez, representante de los ocupantes,
de la ONG Prevención Popular y funcionario del Ministerio
de Interior y Justicia, aseguró que se trataba de un
conflicto laboral: "No somos tomistas, somos trabajadores,
pero no nos vamos a mover de aquí".
Sin embargo, entre las autoridades de la Alcaldía aún
está fresco el recuerdo del día del secuestro de
sus instalaciones, cuando una decena de personas ingresó
con fusiles y máscaras y se identificaron como "paramilitares
que defienden la revolución venezolana". Los sujetos
sometieron a los dos vigilantes que custodiaban el Palacio
y los mantuvieron esposados y arrodillados durante siete horas.
Desde entonces, la fachada del Palacio exhibía los vestigios
de aquel día: vidrios rotos y grafitis en contra de las
nuevas autoridades. Pero en la madrugada de este domingo,
el panorama cambió. Las paredes amanecieron en su color
beige de siempre y los voceros de los ocupantes mostraron
un discurso conciliador: "Nunca le hemos impedido al alcalde
Ledezma que se acerque por aquí, al contrario, él
debería venir a hacer su trabajo. Lo invitamos a tomarse
un cafecito y que de una vez se ocupe de trabajar y resolver
el problema con más de siete mil trabajadores despedidos.
Dicen que tenemos esto destruido, al contrario, lo hemos recuperado",
aseguró Pérez.
Minutos después, el segundo del Gobierno nacional, Ramón
Carrizález, acusó en rueda de prensa al alcalde
Ledezma de ser "un lobo disfrazado de cordero". Dijo que los
ocupantes del edificio donde funcionaba la Alcaldía no
eran tomistas ilegales: "Ahí nunca ha llegado Ledezma
a ejercer sus funciones. El alcalde fascista toma la situación
como un pretexto para hacerse el agredido cuando es agresor.
Ellos son 7 mil trabajadores defendiéndose de un despido,
donde la Alcaldía Mayor se niega a sentarse en mesas
de diálogo para buscar una solución. Las sedes tampoco
están saqueadas ni destruidas. Entonces, ¿es la
toma del Palacio o una justa protesta de gente que se siente
agredida? ¿Quién es la víctima?".
El presidente Hugo Chávez se refirió al tema durante
una entrevista transmitida anoche en vivo por Venevisión,
en la cual ratificó las declaraciones de Carrizález,
a quien calificó como persona seria. "No puedo decir
lo mismo del alcalde metropolitano -lamentablemente- quien
tiene muy poca credibilidad".
"La sede de la Alcaldía Metropolitana más bien
la está custodiando la policía (...) Eso no está
tomado por grupos violentos", aseguró el jefe del Estado.
Mientras, el alcalde metropolitano insiste en que, en su
accidentada toma de poder, se encontró con nóminas
fantasma y una lista de 9 mil contratados que dependían
de diputados y concejales. "Yo no tengo ojeriza contra nadie,
lo que estoy haciendo lo haría cualquiera que quisiera
proteger los recursos que le han confiado. Estamos revisando
nombre por nombre y entregaremos eso a la Comisión de
la Verdad", señaló Ledezma.
Medidas extremas
Antes de la intervención de Chávez y Carrizález,
la única declaración oficial sobre el tema fue hecha
por Tarek El Aissami, ministro del Interior, quien aseguró
también que se trataba de un conflicto laboral y por
eso las fuerzas del orden público no iban a intervenir.
Para el abogado Gustavo Linares Benzo esa opinión sienta
un pésimo precedente, pues ningún conflicto laboral
se resuelve con invasiones: "Con ese argumento estaría
bien que diez empleados despedidos por Chávez tomaran
Miraflores, por ejemplo".
Para Linares se trata de la invasión de un inmueble
con un bemol importante: el inmueble es propiedad no de un
particular sino de una persona territorial, y es la fuerza
pública la que debe actuar para solventar la situación.
"Si yo fuera Ledezma giraría una orden a la Guardia Nacional
(que por ley están también al servicio de las autoridades
administrativas en general, no sólo a las nacionales)
para que desalojaran a los invasores. Es cierto, probablemente
no resuelva nada, pero al menos establece una responsabilidad".
malbornoz@eluniversal.com
forozco@eluniversal.com
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