CARACAS, domingo 01 de febrero, 2009 | Actualizado hace
En las últimas semanas traté de no emocionarme
mucho con la posibilidad de poder levantarme a las 4:30 de
la madrugada, en vez de tener que sufrir el esperpéntico
dolor que supone despertarse a las 3:30 para trata de no agarrar
mucha cola en la Panamericana. Insisto en esta frase "tratar
de no agarra mucha cola".
Digo que traté de no emocionarme mucho porque nunca
estuve convencido que el plan Pico y Placa (que me permitiría
dormir una hora más al día, 5 horas más a la
semana y casi 20 horas más al mes) se materializaría.
Seamos sinceros, los precedentes de esta iniciativa en los
municipios Chacao y Baruta eran un mal augurio.
Hace dos días, el ministro de Infraestructura hizo,
lo que la mayoría suponíamos que haría: Emitió
una resolución en Gaceta Oficial en donde se ordena al
VIVEX "asumir y aplicar todas aquellas medidas tendentes a
garantizar la libre circulación y tránsito en todas
las vías de comunicación nacional, especialmente
en la carretera Panamericana.
Argumentó el ministro Diosdado Cabello en su resolución
que la Panamericana "es una vía de comunicación
nacional, cuya extensión comprende el Distrito Metropolitano
y los estados Miranda y Aragua, que representa una ruta alterna
para acceder a otros estados del occidente del país por
lo que su circulación y funcionamiento corresponde al
Minfra".
En realidad Diosdado no deja de tener razón jurídica.
Aunque el artículo 19 (numerales 4 y 5) de la Ley Especial
sobre el Régimen del Distrito Metropolitano de Caracas
establece que corresponde al poder Metropolitano "la vialidad
urbana, circulación y ordenación del tránsito
de vehículos en los cinco municipios así como los
servicios de transporte urbano intermunicipal", el Ministerio
de Infraestructura tiene la competencia (por la posición
de superioridad o supremacía de los órganos centrales
del poder público nacional) sobre las autopistas nacionales
como la del Este, la Cota Mil y la Panamericana.
No obstante Diosdado, como solía explicarme mi viejo
antes de decirme que había errado en mi proceder, "tiene
razón, pero igual va preso".
Es una pena que el debate sobre el Plan Pico y Placa se desarrolle
dentro del ámbito político y con valoraciones estrictamente
circulares, en donde ninguna de las partes analiza los argumentos
de la otra, sino que se limitan a criticar el origen de la
propuesta. En este caso, la posición del Ejecutivo Nacional
sobre la restricción vial por tres horas en la carretera
Panamericana es simple de entender: Es una idea mala porque
la propuso un dirigente de la oposición, así de
simple.
El hecho, amigo Diosdado, es que en el Distrito Metropolitano
de Caracas (acá se incluyen los municipios del estado
Miranda que integran la Gran Caracas y que deben usar la carretera
Panamerica) requiere como mínimo la construcción
de 100 kilómetros de vías. Vías que debieron
construirse en los últimos 30 años (20 años
del pacto de Punto Fijo y 10 años de la Quinta República).
Los 100 kilómetros que nos faltan incluyen la construcción
de sistemas perimetrales, la ampliación a cuatro canales
de la Fajardo o algunos tramos de la Valle-Coche y por su
puesto una nueva vía de acceso, desde Hoyo de La Puerta,
para los Altos Mirandinos. Esos in contra que para aliviar
el tránsito se debe concluir la autopista La Verota-Kempis
(de 55 kilómetros), que debe unir la Gran Mariscal de
Ayacucho con la autopista Regional del Centro.
¿Conclusión? El Minfra nos debe 100 kilómetros
de vías. No obstante, soy consciente que no hay dinero
para construirlas. Como la única solución
es la implementación de propuestas de restricción
vial, ¿por qué no nos olvidamos de la valoración
política de la idea del Pico y Placa y tratamos de mejorar,
aunque sea un poquito, la calidad de vida de algunos venezolanos?
Señor ministro, usted no tiene recursos para construir
100 kilómetros de vías y Henrique Capriles Radonski
no tiene su permiso para implementar soluciones viales. ¿Qué
propone entonces?, ¿la solución es que me siga levantando
a las 3:30 am todos los días? No me diga que use el metro,
por favor, porque para llegar a buena hora a Caracas utilizando
el subterráneo también debo levantarme a las 3:30
de la madrugada porque la Línea 3 está colapsada
y la espera en Las Adjuntas (para hacer el trasbordo desde
Los Teques) puede ser superior a los 40 minutos.
Le doy mi solución a esta diatriba: Vamos a acogernos
todos al artículo 71 de la Carta Magna y hagamos
un referendo sobre esta materia. En definitiva, si usted no
tiene nada que proponer para evitarle a un número considerable
de ciudadanos el horror de levantarse a horas indecentes,
mejor deje que los demás trabajen.
emartinez@movistar.ve.blackberry.com
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