CARACAS, sábado 24 de enero, 2009 | Actualizado hace
Sería irreconocible. Arrasada. Depauperada. Desesperanzada.
Sería un drama inimaginable. Doloroso. Sería una
visión espeluznante. Indignante. Sería una panorámica
vergonzosa. Repudiable. Sería una holografía surrealista.
Apocalíptica. Sería una ruina. Anacrónica.
Desabastecida. Anarquizada. Agobiada. Abusada. Teñida
de sangre. Plantada de cruces. Sepultada en basura. Cundida
de baches. Atestada de buhoneros. Con infinidad de presos
y asilados políticos. Semejaría otra Cuba. Zimbabue.
Norcorea. Libia. Sudán. O cualquier otra colonia planetaria
oprimida por algún tiranosaurio perpetuado en el poder.
Ese sería, en 2019, el remanente de una Venezuela que
alguna vez fue (con sus carencias y defectos) una sociedad
democrática, plural y tolerante, laboriosa y productiva,
en vías de desarrollo, racional y respetada, con valores
éticos y morales, pacífica y garante de los derechos
ciudadanos, con una institucionalidad "adecuada", con una
justicia "pertinente", con servicios públicos "apropiados",
con una considerable y pujante clase media y con futuro y
oportunidades para la mayoría.
Los despojos, en 2019, de aquella Venezuela que involucionó
en "revolución" serían la consecuencia de un inviable-fracasado
modelo mal llamado "socialista". De un modelo que, en la práctica,
resultó ser un dechado del más arcaico capitalismo,
pero de Estado, intervencionista, controlador, rentista, populista,
subvencionador, botarate, ineficiente y corrupto. Concebido
así con el fin de someter a la sociedad a los designios
de Su Serenísima Majestad, sembrando el terror y mediante
la dependencia colectiva y para todo de "papá" gobierno.
Ese será, en 2019, el legado de un proyecto político,
totalitario, excluyente, militarista y centralista. Un diseño
que enarbola la equidad, la incorporación y la reivindicación
social pero que, en el fondo, el objetivo patológico
es el control absoluto del mando, el goce y disfrute de los
bienes del Estado, el acomodo de la camarilla de acólitos,
el avasallamiento de la sociedad y la perpetuidad del caudillo
en el poder.
¿Es esa la Venezuela que queremos, diseñada por
cubanos y regida por listas perversas? ¿Polarizada, desavenida?
¿Soportaremos la exclusión y represión por
pensar-opinar diferente al régimen? ¿Aceptaremos
convivir con la violencia? ¿Toleraremos la anarquía?
¿Consentiremos el despojo de nuestros derechos, libertades
y bienes? ¿Nos resignaremos a languidecer en tiranía?
Todo esto lo representa la reforma inoportuna y fraudulenta
de la Constitución. El intento tramposo-ventajista de
instaurar la reelección indefinida de gobernantes, ya
rechazada por el soberano. Clarísimo está lo que
seria de Venezuela con esta gavilla de forajidos, bribones,
instigadores, incriminadotes, cínicos, calumniadores
e incompetentes atornillados de por vida en sus respectivas
sillas. No&no&no...no..!
msanmartin@eluniversal.com
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